El crecimiento acelerado de las rentas vacacionales en Tulum está generando presión sobre la infraestructura urbana y los servicios públicos, además de concentrar a visitantes en zonas que no estarían preparadas para recibirlos, advirtió el sector hotelero del Caribe mexicano.
David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano y de la Asociación de Hoteles de Tulum, sostuvo que el fenómeno ya no afecta solo a la competencia entre hoteles y plataformas de alojamiento, sino a la imagen general del destino, a la operación de los servicios públicos y a la seguridad de quienes se hospedan en esas propiedades.
Una oferta que crece más rápido que la infraestructura
De acuerdo con los datos citados por el dirigente, Tulum concentra alrededor de 19% de las rentas vacacionales activas de Quintana Roo, pese a que el municipio tiene apenas 8.5% de las habitaciones hoteleras del estado. En números absolutos, se trata de 4,295 propiedades activas, una cifra que contrasta con Cancún, que registra 6,273, aunque cuenta con casi cuatro veces más cuartos de hotel.
Ortiz Mena señaló que 95% de los anuncios en Tulum corresponden a propiedades completas y no a habitaciones dentro de una vivienda. Según su planteamiento, muchas de ellas se ubican en áreas sin condiciones básicas para atender turismo, lo que deriva en demandas adicionales de agua, drenaje, electricidad, recolección de basura y vigilancia.
El dirigente consideró que el problema se agrava porque parte de estas unidades se ofrece en zonas irregulares o de invasión, donde la infraestructura es insuficiente o inexistente. En ese contexto, advirtió, cualquier afectación no solo repercute en el propietario, sino en todo el destino.
Fiscalización y cobros pendientes
Otro de los puntos señalados por el sector hotelero es el cumplimiento de la Derecho de Saneamiento Ambiental, que por ley debe ser retenido por anfitriones y plataformas intermediarias para financiar acciones de limpieza y protección ambiental. La preocupación, dijo Ortiz Mena, es que no todas las ofertas lo aplican ni lo enteran a la autoridad correspondiente.
Además, advirtió que el modelo de negocio basado en rendimientos rápidos impulsó una ola de construcción que dejó varios inmuebles inconclusos. Esas estructuras, sostuvo, pueden convertirse en focos de riesgo para la seguridad pública.
Llamado a reglas más claras
El dirigente comparó la situación con otros destinos internacionales donde existen controles más estrictos. Mencionó el caso de Madrid, donde los hospedajes de este tipo deben registrar datos de identificación de los huéspedes, y el de París, donde las viviendas principales solo pueden rentarse por un máximo de 90 días al año, mientras que otros inmuebles requieren autorizaciones específicas.
Ortiz Mena aclaró que no plantea eliminar las rentas vacacionales, sino establecer una regulación más efectiva para ordenar la actividad. A su juicio, la discusión debe centrarse en cómo equilibrar la oferta turística con la protección del entorno urbano, la seguridad de los visitantes y la operación de los servicios públicos.
En un destino con alta dependencia del turismo, la expansión de este mercado plantea un reto de fondo: definir hasta dónde puede crecer sin rebasar la capacidad real de Tulum para absorberlo.
Conclusión
La discusión sobre las rentas vacacionales en Tulum ya no se limita a la competencia con los hoteles. Según el sector, el desafío ahora es ordenar un mercado que crece rápido y que, sin controles suficientes, puede superar la capacidad de respuesta del destino.

