La menor actividad turística en Tulum ya se refleja en un indicador poco visible, pero muy revelador: la basura recolectada por los servicios municipales. De acuerdo con Audomaro Solís, director general de Servicios Públicos, el volumen mensual de residuos ha bajado a entre 2,500 y 3,000 toneladas, lejos de las 7,000 u 8,000 que se retiraban en los momentos de mayor afluencia.
La diferencia es de entre 4,000 y 5,000 toneladas al mes. Para el gobierno municipal, esa reducción no solo habla de menos desechos en calles, hoteles y negocios, sino también de una baja en la actividad económica que sostiene a buena parte del destino.
Un termómetro de la actividad turística
En Tulum, la basura funciona como una medida indirecta del movimiento económico. Cuando sube la ocupación hotelera y crece la llegada de visitantes, también aumenta el volumen de residuos. Cuando el flujo baja, ocurre lo contrario. Por eso, la reducción actual es vista por autoridades y empresarios como una señal de que el verano ha sido más débil de lo habitual.
Solís atribuyó la caída a menos visitantes y a una operación reducida en hoteles, restaurantes y comercios. En términos prácticos, eso significa menos habitaciones ocupadas, menos mesas servidas y menos compras que terminan convertidas en residuos para las cuadrillas municipales.
Hoteles y restaurantes, entre los sectores más afectados
La menor generación de basura coincide con los reportes del sector empresarial. David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano y de la Asociación de Hoteles de Tulum, ha señalado que la ocupación promedio en la zona costera se mantiene cerca de 15% desde mayo. Según su lectura, dos factores pesan con fuerza: la llegada de sargazo y la reducción de asientos de avión hacia la región.
El impacto del alga no se limita a la imagen de playa. También obliga a los negocios a destinar recursos a la limpieza. El consejo hotelero ha mencionado costos de hasta 500,000 pesos por semana para retirar sargazo, un gasto que presiona todavía más a establecimientos que ya operan con menos clientes.
Menos carga para los camiones, más presión para la economía local
Desde el punto de vista operativo, la disminución de residuos aligera el trabajo de los equipos de recolección. Hay menos recorridos y menos peso en los camiones. Sin embargo, esa aparente ventaja también confirma un freno en la dinámica económica del municipio.
La cadena de efectos no se queda en la basura. Si un hotel vende menos habitaciones o un restaurante atiende menos comensales, también se reducen los pedidos a proveedores, los turnos de trabajo y el movimiento en negocios vinculados al turismo. El descenso del volumen recolectado es, en ese sentido, una consecuencia visible de una cadena más amplia de contracción.
Un panorama que podría prolongarse
Ortiz Mena ha advertido que la temporada podría seguir presionada hasta mediados de octubre. Además, el sector ha observado una competencia creciente de las rentas vacacionales y una oferta aérea limitada, factores que también pesan sobre la recuperación.
Por ahora, los camiones de basura circulan con una carga menor a la de la temporada alta. Si la tendencia se mantiene en las próximas semanas, la recolección municipal seguirá confirmando lo que ya reportan hoteles, restaurantes y comercios: Tulum atraviesa una etapa de menor actividad y el efecto se siente en toda la economía local.
Conclusión
La baja en la basura recolectada ofrece una señal concreta de la desaceleración turística en Tulum: menos ocupación, menos consumo y menor movimiento económico en uno de los destinos más dependientes del turismo en la costa de Quintana Roo.

