El aeropuerto internacional Felipe Carrillo Puerto, en Tulum, se ha convertido en una escala inesperada para decenas de mexicanos deportados desde Estados Unidos. Según el reporte de The Tulum Times, al menos 150 personas fueron repatriadas en dos días de la semana pasada y aterrizaron sin pertenencias, sin efectivo y, en varios casos, sin documentos de identidad.
La situación expone una paradoja: una terminal diseñada para recibir turistas internacionales en la Riviera Maya ahora también procesa vuelos de retorno de personas que llegan con la urgencia de reencontrarse con sus familias, pero sin recursos inmediatos para continuar su viaje hacia otros estados del país.
Un arribo que complica el regreso a casa
Entre los repatriados entrevistados por el medio hubo cinco hombres que dieron sus nombres de pila: Moisés, David, Santiago, Óscar y Ulises. Todos, de acuerdo con el reporte, procedían de distintas entidades del país y ninguno vivía cerca de Quintana Roo. Los testimonios coinciden en un mismo punto: el traslado fue abrupto y dejó a varios de ellos sin papeles ni objetos personales.
Para muchos, el problema no terminó al tocar suelo mexicano. El costo del trayecto desde Tulum hacia sus lugares de origen tuvo que ser cubierto por familiares y amistades, ya que ninguno contaba con el dinero del pasaje. En ese contexto, la deportación se convirtió en una especie de retorno incompleto, pendiente todavía de resolver en tierra firme.
Historias de deuda, trabajo y separación familiar
David, originario de Querétaro, relató que pidió prestados 16,000 dólares para cruzar al norte. Dijo que trabajó más de dos años en Estados Unidos, liquidó la deuda y volvió a México sin ahorros ni empleo. Santiago, de Oaxaca, contó una experiencia distinta: cuatro años de remesas permitieron sostener la educación de sus hijos, uno de los cuales ya terminó una especialidad en gastronomía.
El caso de Ulises ilustra otra dimensión del problema. Veracruzano de origen, pasó 30 años en Estados Unidos y dejó allá a su esposa y a dos hijos. Ahora, de acuerdo con el reporte, pretende iniciar trámites para obtener pasaporte y visa, con la intención de volver legalmente a reunirse con ellos. No hay un plazo fijo para ese proceso.
La red federal de repatriación
La llegada por Tulum no es un hecho aislado. El comisionado del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón Céspedes, informó que entre el 20 de enero de 2025 y el 13 de agosto de 2026 fueron repatriados 271,193 mexicanos desde Estados Unidos bajo el programa México te abraza. De ese total, 171,508 regresaron por tierra y 99,685 lo hicieron en 816 vuelos hacia 10 aeropuertos del país, entre ellos Tulum.
Ese esquema, que involucra 34 dependencias federales y 14 gobiernos estatales, ha entregado más de 1,567,000 servicios desde enero de 2025, de acuerdo con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Entre esos apoyos figuran alimentos, consultas médicas y psicológicas, trámites de identidad y tarjetas del programa Bienestar Paisano con 2,000 pesos para transporte.
Sin embargo, los hombres consultados por el medio no precisaron si recibieron ese apoyo. Lo que sí quedó claro es que, en su caso, el traslado desde Tulum hacia sus destinos finales dependió de redes familiares. La escena resume el desafío humanitario de estos vuelos: no sólo devolver a las personas al país, sino garantizar que puedan continuar el viaje con condiciones mínimas de dignidad.
Conclusión
La presencia de vuelos de repatriación en Tulum confirma que el aeropuerto ya cumple una doble función: puerta de entrada turística y punto de retorno para mexicanos deportados. Para quienes bajan de esos aviones sin recursos, el desafío apenas comienza al salir de la terminal.

