La baja en la llegada de visitantes a Tulum ya está golpeando de lleno al sector hotelero. De acuerdo con representantes empresariales de la zona, algunos establecimientos han cerrado sus puertas y otros evalúan operar solo por temporadas ante un nivel de ocupación promedio de apenas 15% en la franja costera.
El panorama, según el sector, combina varios factores: menos asientos de avión disponibles, un entorno de demanda más débil y los altos costos para retirar sargazo de las playas, que pueden alcanzar hasta 500,000 pesos por semana. La presión financiera es tal que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir la nómina en varios casos.
Un sector con costos altos y demanda débil
David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano y de la Asociación de Hoteles de Tulum, explicó que la situación se ha complicado desde mayo. Aseguró que los hoteles han operado con pérdidas y que la recuperación podría tardar hasta la segunda mitad de octubre, con niveles de ocupación todavía alrededor de 20% por debajo de los registrados en 2024.
Además del descenso en viajeros, el dirigente hotelero señaló la competencia de las rentas vacacionales de corta estancia, particularmente en Tulum. Según sus datos, hay 4,500 anuncios de este tipo en plataformas digitales, una cifra que calificó de desproporcionada para la infraestructura disponible en el destino. Como referencia, mencionó que Cancún, una ciudad mucho más grande, registra 6,500.
Expectativas mejores para el invierno
Pese al mal momento actual, el sector mantiene expectativas favorables para la temporada invernal. Ortiz Mena afirmó que las reservaciones muestran un ritmo más sólido y que incluso la próxima temporada podría superar a la de 2025, dependiendo del comportamiento de la demanda en las próximas semanas.
El empresario también recordó que, tras la captura y muerte de Nemesio Oseguera, conocido como “El Mencho”, en febrero, las reservaciones hacia Quintana Roo prácticamente se frenaron por un tiempo, aunque ahora el destino estaría recuperando terreno.
Ante ese escenario, sostuvo que la prioridad debe estar en mejorar la experiencia del visitante. Entre los puntos que consideró urgentes mencionó la movilidad, la atención al sargazo y la capacitación policial. También pidió apoyo de la banca de desarrollo para reestructurar al sector, propuesta que, dijo, ya fue planteada ante autoridades federales y estatales.
La imagen del destino, otro desafío
Ortiz Mena advirtió además que la percepción internacional de seguridad y promoción turística también influye en el comportamiento del mercado. Señaló que desde 2019 no existe una estrategia federal de promoción turística y que la falta de una narrativa articulada deja espacio para que noticias de otras regiones del país afecten la imagen del Caribe mexicano en su conjunto.
En ese contexto, el sector hotelero de Tulum espera atravesar los meses más difíciles del año con una ocupación baja y costos elevados, mientras apuesta a que el invierno marque un punto de inflexión para la actividad turística en la zona.
Conclusión
Tulum atraviesa un momento de presión para su industria hotelera, con pérdidas y cierres en el corto plazo, pero con la expectativa de que la temporada invernal ayude a revertir parte del deterioro.

