Con un Zócalo tulumnense abarrotado de familias, música, colores y tradición, el presidente municipal Diego Castañón Trejo encabezó la ceremonia del Grito de Independencia, conmemorando el 215 aniversario del inicio de la gesta heroica de 1810. La celebración se vivió en un ambiente de alegría y orgullo patrio, consolidándose como una de las noches más memorables para el pueblo de Tulum.

En punto de las 23:00 horas, acompañado por integrantes de su cabildo y representantes de las fuerzas armadas, el alcalde salió al balcón principal del Palacio Municipal ondeando la bandera nacional. Con voz firme recordó a los héroes y heroínas de la independencia, evocando a Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz de Domínguez, José María Morelos, Vicente Guerrero, Leona Vicario y al pueblo de México. Los asistentes respondieron con entusiasmo al unísono de los tradicionales “¡Viva!”, mientras el cielo se iluminaba con fuegos artificiales que pintaron de verde, blanco y rojo la noche tulumnense.

Tras la ceremonia, las familias disfrutaron de un ambiente festivo que incluyó presentaciones artísticas, bailes regionales y antojitos típicos mexicanos, lo que dio un toque de tradición y convivencia a la velada. Sin embargo, el momento más esperado llegó con el cierre musical a cargo del grupo Cuisillos, que se presentó totalmente gratis para todos los asistentes. Con su estilo característico, la agrupación puso a cantar y bailar a miles de personas que abarrotaron la explanada, creando un ambiente de unidad y celebración popular.

El presidente municipal Diego Castañón agradeció la asistencia de las y los tulumnenses, destacando que esta fecha no solo conmemora la independencia del país, sino que también fortalece los lazos de identidad y comunidad. “Este es un día para recordar nuestra historia, pero también para disfrutar como pueblo, unidos y orgullosos de ser mexicanos”, expresó el edil.

La noche concluyó con un gran ambiente de alegría, donde música, tradición y patriotismo se entrelazaron en una celebración que, según los asistentes, quedará grabada en la memoria colectiva de Tulum como una de las más significativas de los últimos años.


