El Banco Mundial ha revisado a la baja sus proyecciones de crecimiento económico para México, reduciendo sus estimaciones de 2.3% a 1.7% para 2024, de 2.1% a 1.5% para 2025, y de 2% a 1.6% para 2026. En su informe “Impuestos a la riqueza para la equidad y el crecimiento”, el organismo señala un incremento en la inversión privada en el país, impulsado por las oportunidades de nearshoring y friendshoring, además de un crecimiento en la inversión pública en infraestructura.
Sin embargo, a pesar del crecimiento en inversiones en proyectos nuevos en México, que se han cuadruplicado en los últimos dos años, el flujo de inversión extranjera directa ha permanecido casi estancado en la última década. La gran mayoría de las nuevas inversiones en América Latina se ha centrado en Brasil, dejando a México en un papel secundario en términos de inversión total.
En el ámbito del nearshoring, México se ha posicionado como el principal beneficiario en América Latina, representando el 84% del crecimiento de exportaciones generado por la sustitución de productos chinos en el mercado estadounidense. Aun así, el aumento acumulado de las exportaciones mexicanas en los últimos seis años solo alcanzó el 4.7% del total de exportaciones a EE. UU. en 2023, con las ganancias concentradas en maquinaria y equipos de transporte.
El informe también destaca que el incremento del salario mínimo en México ha tenido un efecto positivo en los indicadores sociales. Sin embargo, advierte que aumentos sucesivos en un contexto de salarios ya altos pueden desincentivar la creación de empleo y aumentar la informalidad y la pobreza. Además, muchos beneficios sociales están vinculados al salario mínimo, lo que puede complicar el ajuste fiscal y presionar los presupuestos públicos. El Banco Mundial sugiere que los gobiernos deben actuar con cautela en este ámbito, dado que el mercado laboral tiene límites en su capacidad de adaptación.

