Un tramo de aproximadamente 16 kilómetros abierto en la selva de Tulum volvió a encender las alertas de organizaciones ambientalistas, luego de que en redes sociales comenzaran a difundirse publicaciones que lo presentan como un valor agregado para vender terrenos destinados a posibles desarrollos inmobiliarios.
La vía, construida por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), se ubica en una zona cercana al ejido Jacinto Pat, donde desde hace meses se denuncian aperturas de caminos y una creciente presión inmobiliaria sobre la selva. Para los defensores del territorio, el problema no es solo la obra en sí, sino el efecto que puede tener al facilitar proyectos urbanos en un entorno frágil y de alta sensibilidad ambiental.
Una obra que preocupa por su ubicación
De acuerdo con los señalamientos de ambientalistas, el camino atraviesa una región asociada al sistema de cuevas subterráneas Sac Actún, una red de gran relevancia ecológica, geológica y arqueológica. La preocupación central es que la nueva infraestructura abra la puerta a más construcciones a ambos lados de la vía, con impactos acumulativos sobre la selva y el acuífero regional.
Guillermo D’Christy, presidente de Sélvame MX e integrante de Cenotes Urbanos, afirmó que ya circulan anuncios que usan la carretera como argumento para promover predios. Sin embargo, advirtió que esa difusión no significa necesariamente que los terrenos cuenten con autorizaciones para edificar viviendas, hoteles o fraccionamientos.
Cuestionamientos sobre la justificación de la carretera
Según una investigación citada por los activistas, la obra fue ejecutada por la Sedena mediante la empresa Tren Maya S.A. de C.V. D’Christy sostuvo que la explicación de la vialidad como ruta para el traslado de productos agrícolas no resulta convincente en esa zona, donde —afirmó— no existe una actividad que requiera una carretera de esas dimensiones. También señaló que la región ya tiene conexión con la carretera federal 307.
Las organizaciones ambientalistas sostienen que la discusión va más allá del trazado del camino. Temen que la infraestructura incentive un proceso de urbanización sobre áreas de selva que hoy cumplen una función clave como hábitat de fauna silvestre y barrera natural para el ecosistema.
Denuncias, clausura y litigios sin resolución definitiva
De acuerdo con Sélvame MX, la obra fue denunciada ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). El activista indicó que la autoridad ordenó una clausura, pero que los trabajos continuaron, por lo que se presentaron nuevas denuncias. También mencionó que hubo una respuesta oficial en la que se aludía a una dispensa relacionada con el proyecto.
En paralelo, Sélvame MX, Greenpeace y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) emprendieron acciones legales contra la carretera por los posibles riesgos para el acuífero. Según los reportes disponibles, dos recursos de amparo fueron rechazados y hasta ahora no se conoce una nueva resolución judicial que ordene detener la obra.
El trasfondo: permisos y desarrollos bajo revisión
La preocupación por esta zona no es nueva. El 2 de octubre, la Secretaría de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable (Sedetus) y el Ayuntamiento de Tulum advirtieron sobre la promoción de los proyectos Yaax Taanil Kaah y Zonot Kaahah sin contar con autorizaciones urbanísticas correspondientes. Uno de ellos se localiza en una parcela del ejido Jacinto Pat.
Las autoridades recomendaron verificar permisos antes de concretar operaciones de compraventa, ante el riesgo de afectar el patrimonio de los compradores. En ese contexto, el nuevo camino se ha convertido en un factor adicional de presión sobre una región donde confluyen interés inmobiliario, dudas sobre los permisos y un ecosistema especialmente vulnerable.
Para las organizaciones ambientales, el reto no se limita a frenar una obra o revisar anuncios de terrenos. Lo que está en juego, advierten, es el futuro de una franja de selva conectada con uno de los sistemas subterráneos más importantes de la península de Yucatán.
Conclusión
La apertura del camino en la selva de Tulum ha derivado en una nueva disputa entre intereses inmobiliarios y defensa ambiental. Mientras circulan ofertas de terrenos en la zona, organizaciones y autoridades mantienen la atención sobre posibles permisos irregulares y el impacto que una mayor urbanización podría tener en Sac Actún y el acuífero regional.

