Quintana Roo está reforzando su oferta gastronómica con una apuesta que va más allá de la mesa: convertir la cocina local en una experiencia cultural vinculada con la identidad maya, los saberes comunitarios y las tradiciones vivas del estado.
De acuerdo con Pablo Casas, subsecretario de Promoción de la entidad, la estrategia turística busca ampliar la forma en que se presenta el destino. Aunque el estado sigue siendo reconocido por su vocación de sol y playa, la intención es sumar productos y vivencias que conecten a los visitantes con el territorio, sus comunidades y su cocina tradicional.
Una oferta que va de lo gourmet a lo comunitario
La promoción gastronómica incluye desde restaurantes de alta cocina en destinos como Tulum hasta proyectos comunitarios en el centro y el sur de Quintana Roo. Esa diversidad, según la visión oficial, permite mostrar contrastes que enriquecen la experiencia del viajero y amplían las opciones para distintos perfiles de visitantes.
El funcionario destacó que comunidades como Xpichil y colectivos en Punta Allen han abierto espacios para compartir tradiciones locales, actividades vinculadas con la naturaleza y platillos regionales preparados por familias de la zona. En estos recorridos, los turistas no solo prueban alimentos, sino que también conocen contextos culturales asociados a la vida cotidiana de las comunidades.
Experiencias que integran cocina, campo y tradición
Uno de los elementos que ha ganado fuerza son los festivales gastronómicos, tanto itinerantes como fijos, organizados durante el año en distintos puntos del estado. Entre ellos figura un encuentro de cocinas tradicionales del mundo maya en el Parque El Jaguar, al que asistirán cocineras de cinco estados de México, además de representantes de Belice y Guatemala.
Este tipo de actividades busca reforzar el valor patrimonial de la gastronomía y mostrar que la cocina regional no se limita al consumo de un platillo, sino que implica procesos, conocimientos y prácticas transmitidas por generaciones. Entre los ejemplos mencionados están la preparación del tikinxic, la elaboración de tortillas y la visita a la milpa, donde los participantes observan de cerca el origen de los ingredientes y el trabajo detrás de cada receta.
Turismo con identidad propia
La estrategia también apunta a ofrecer alternativas para diferentes presupuestos y preferencias. Quien busca una experiencia sofisticada puede encontrarla en restaurantes reconocidos; quien prefiere un contacto más directo con la cultura local puede optar por actividades en la zona maya o en comunidades del sur del estado.
Con ello, Quintana Roo intenta consolidarse no solo como un destino de playas, sino como un sitio donde la gastronomía funciona como puente entre turismo e identidad cultural. La apuesta, en suma, es que la cocina tradicional se convierta en una puerta de entrada para conocer mejor el mundo maya y la diversidad del estado.
Conclusión
Quintana Roo apuesta por una gastronomía que no solo atrae por sus sabores, sino también por el valor cultural y comunitario que ofrece. Con experiencias que van de lo sofisticado a lo tradicional, el estado busca ampliar su perfil turístico y fortalecer el vínculo entre visitantes y herencia maya.

