La industria turística de Quintana Roo está afinando su operación para enfrentar la temporada baja de otoño e invierno con una mayor dependencia de mercados específicos, especialmente el canadiense. En Cancún y la Riviera Maya, empresarios del sector han comenzado a reorganizar su oferta hotelera y de cruceros para sostener la ocupación y aprovechar los cambios en el flujo de visitantes internacionales.
Canadá gana peso en la mezcla de huéspedes
De acuerdo con Patricia de la Peña, presidenta del consejo de administración de Original Group Resorts & Cruises, la llegada de turistas canadienses suele fortalecerse en estos meses, en buena medida por el uso de vuelos chárter. Ese comportamiento ayuda a compensar la menor frecuencia de vuelos comerciales y modifica la composición habitual de los visitantes en los destinos del Caribe mexicano.
La empresaria explicó que, en esta etapa del año, la participación de viajeros de Canadá puede elevarse hasta 40% dentro de la mezcla de huéspedes, mientras que en otros periodos la presencia estadounidense suele dominar con una proporción cercana a 70%.
Más ocupación, mejores tarifas y plantilla estable
Ese ajuste en la demanda ha permitido a la compañía sostener su operación con resultados favorables. Según la directiva, los hoteles del grupo han registrado incrementos tarifarios de entre 10% y 15%, respaldados además por un alto nivel de clientela recurrente. La lealtad de esos viajeros, dijo, ronda 80%, lo que da margen para conservar el empleo sin aplicar esquemas de reducción temporal de personal.
Para el sector, este tipo de comportamiento resulta relevante porque ayuda a estabilizar la actividad en meses tradicionalmente más lentos. En una región donde la hotelería depende de la estacionalidad y de la conectividad aérea, la capacidad de atraer visitantes repetitivos se vuelve una ventaja competitiva.
Los cruceros mantienen una demanda sólida
Además del negocio hotelero, la división de cruceros tematizados para adultos de Original Group, bajo las marcas Temptation y Desire, reporta una demanda alta. Sus itinerarios hacia el Caribe, Asia, el Mediterráneo y Japón tienen ocupación completa con un año de anticipación, lo que también genera actividad económica en los puertos donde hacen escala.
La empresa considera que el desarrollo de puertos de embarque o homeports en México puede convertirse en una oportunidad para extender la estancia de los visitantes. Una permanencia mayor, subrayó la directiva, favorece el gasto en restaurantes, transporte y otros servicios, además de impulsar la conectividad aérea en las zonas turísticas.
Competitividad y presión fiscal, en el centro del debate
En ese contexto, la vocera también se refirió a la propuesta de elevar el derecho de no residente para turistas internacionales. Su postura fue de cautela y llamó a preservar la competitividad del destino frente a otros mercados turísticos de la región.
La empresaria insistió en que el turismo no opera de manera aislada, sino como una actividad que se enlaza con múltiples sectores de la economía. Bajo esa lógica, advirtió que cualquier cambio regulatorio o fiscal debe evaluarse con cuidado para evitar efectos negativos sobre la llegada de visitantes y la derrama económica.
En Quintana Roo, donde hotelería, cruceros, transporte y servicios dependen en gran medida del comportamiento del turismo internacional, los ajustes estratégicos ya forman parte de la respuesta empresarial para transitar la temporada baja con la menor afectación posible.
Conclusión
El ajuste de la oferta hotelera y de cruceros en Quintana Roo refleja un esfuerzo por adaptarse a los cambios de demanda internacional y sostener la actividad turística en una de las épocas más desafiantes del año.

