Tulum enfrenta uno de sus momentos más complicados de los últimos años y la respuesta oficial ya está en marcha: llevar a los visitantes tierra adentro. La estrategia del municipio busca compensar la debilidad de la franja costera con una oferta basada en cenotes, zonas arqueológicas, gastronomía y conectividad aérea, en un intento por recuperar la actividad perdida durante la temporada baja.
La situación no es menor. De acuerdo con el presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum, David Ortiz Mena, la ocupación cayó más de 20% entre mayo y julio frente al mismo periodo del año previo, y en la zona de playa llegó a tocar apenas 15% en su punto más bajo. Ese retroceso ha golpeado a restaurantes y pequeños hoteles, mientras persisten reclamos por el costo de operar en el destino, la movilidad y otros factores que han frenado la llegada de viajeros.
Un viraje hacia el interior del municipio
La directora municipal de Turismo, Haydee Hernández Pastrana, explicó que la apuesta inmediata es promover atractivos fuera del corredor de playa. La campaña se concentra en alrededor de 40 cenotes incluidos en la guía de aventura del municipio, además de la laguna Kaan Luum y las zonas arqueológicas de Tulum y Cobá. El objetivo es ofrecer una alternativa al turismo de sol y arena, especialmente en momentos en que el sargazo afecta la experiencia en la costa.
El mensaje que impulsa la oficina turística es claro: Tulum no pretende depender solo de su litoral. La promoción también incluye comunidades de la zona maya, donde habitantes elaboran artesanías y preparan alimentos que el municipio quiere incorporar con mayor fuerza a la oferta del destino.
Menos costos y más accesos
La estrategia local coincide con las medidas anunciadas por el gobierno federal dentro del Plan Tulum Renace, presentado el 17 de julio durante una visita de la presidenta Claudia Sheinbaum. Entre los cambios más visibles están la entrada gratuita para mexicanos al Parque del Jaguar y tarifas reducidas para el área protegida y la zona arqueológica: 80 pesos para nacionales y 265 pesos para extranjeros, según lo informado por la autoridad federal. También se abrieron nuevos puntos públicos de acceso libre a las playas, un reclamo que llevaba años en el centro del debate local.
Para Hernández Pastrana, la visita presidencial marcó un punto de inflexión. La funcionaria sostuvo que la respuesta institucional ayudó a reactivar el interés por el parque, las playas y la zona arqueológica, aunque evitó negar la caída de la actividad turística. En cambio, defendió que el destino atraviesa un proceso de renovación y no de declive definitivo.
La recuperación depende también del aire
Otra parte clave del plan pasa por la conectividad aérea, un factor que el municipio no controla directamente pero que considera decisivo para la recuperación. La funcionaria dijo haber sostenido reuniones con autoridades estatales y con el administrador del Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto para buscar el regreso de aerolíneas que dejaron de operar en Tulum.
De acuerdo con los planes reportados, entre finales de octubre y marzo de 2027 podrían reactivarse ocho rutas internacionales de invierno operadas por United Airlines, Air Canada, Air Transat y WestJet, con vuelos desde ciudades como Nueva York, Toronto, Montreal, Quebec y Calgary. También se exploran incentivos para retomar mercados como Panamá y Colombia.
Promoción, capacitación y eventos
El paquete incluye acciones de promoción en terminales de autobuses, una posible alianza para una sala VIP en Tulum y Ciudad de México, y programas de capacitación para trabajadores del sector. A ello se suman festivales y eventos gastronómicos que el municipio quiere relanzar para atraer visitantes del resto de la península de Yucatán y de otros mercados nacionales e internacionales.
La duda inmediata es si esta combinación de descuentos, promoción y nuevas rutas será suficiente para cambiar la tendencia. El propio sector hotelero espera señales de recuperación hacia octubre, justo cuando comenzarían a llegar algunos de los vuelos previstos. Para Tulum, el reto es demostrar que su propuesta va más allá de la playa y que los cenotes, Cobá y la oferta cultural pueden sostener una nueva etapa turística.
Conclusión
Tulum enfrenta un ajuste profundo en su modelo turístico. La apuesta oficial combina accesibilidad, promoción del interior del municipio y recuperación de conectividad aérea, pero su eficacia dependerá de que esas medidas logren traducirse en reservas reales en los próximos meses.

