lunes, octubre 26, 2026
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Cuatro cobros oficiales encarecen la estancia de visitantes en Quintana Roo y reavivan el debate sobre transparencia

Quintana Roo vuelve a colocar en el centro de la conversación el costo real de vacacionar en el Caribe mexicano. Para un visitante extranjero, una estancia de siete noches en la zona hotelera de Cancún puede implicar cuatro cobros distintos de origen público, además de la tarifa del hospedaje y de otros impuestos asociados al viaje.

El tema cobró relevancia porque uno de esos cargos, la cuota federal de ingreso para no residentes, aún espera una definición final en el Senado. Si la versión aprobada por la Cámara de Diputados se confirma, entrará en vigor el 1 de enero de 2027 con un aumento respecto a 2026. En paralelo, en el estado siguen vigentes el Visitax, el impuesto de saneamiento municipal y el impuesto estatal al hospedaje, una combinación que afecta a turistas en Cancún, Tulum, Playa del Carmen, Cozumel y otros destinos de la entidad.

Qué paga hoy un turista extranjero

De acuerdo con los datos oficiales citados en la información disponible, el llamado Derecho de No Residente se fijó en 1,158 pesos para 2027 en la minuta aprobada por diputados. A eso se suma el Visitax, que en 2026 asciende a 285 pesos por persona; el impuesto de saneamiento ambiental, que en Benito Juárez equivale a 82.12 pesos por habitación ocupada por noche; y el impuesto estatal al hospedaje, que representa 5% de la tarifa del cuarto.

Tomados en conjunto, esos conceptos pueden sumar cerca de 3,068 pesos en una estancia de siete noches con una tarifa de 21,000 pesos en la zona hotelera de Cancún, según el desglose de referencia. En el escenario actual de 2026, el total rondaría 2,893 pesos, sin contar IVA ni cargos de aeropuerto.

Un sistema fragmentado y con distintos destinos

Cada cobro responde a una autoridad diferente y tiene un propósito distinto. La cuota federal de ingreso se reparte entre la Secretaría de la Defensa Nacional, el Instituto Nacional de Migración y la Tesorería federal, mientras que el Visitax es un ingreso estatal. El impuesto de saneamiento pertenece al municipio y, en teoría, financia limpieza de playas, manejo de residuos y tratamiento de agua. El impuesto al hospedaje alimenta las finanzas del estado y se destina a infraestructura y promoción turística.

La dispersión de estos cobros ha alimentado críticas de hoteleros y analistas, que piden mayor claridad sobre el destino de los recursos. En particular, el sector ha cuestionado que la promoción turística no reciba una parte del derecho federal que pagan los visitantes extranjeros.

Tulum y el reclamo por la trazabilidad del dinero

En Tulum, donde también aplican los mismos cargos estatales y federales, el debate se suma a la discusión local sobre el manejo del dinero recaudado por saneamiento. Desde 2021 existe una cuota municipal en ese destino, pero el sector hotelero y grupos ciudadanos han pedido mecanismos formales de supervisión para asegurar que los recursos se usen en acciones como el retiro de sargazo.

La preocupación no es menor: la actividad turística en Tulum muestra señales de desaceleración. Entre enero y julio de 2026, el destino registró menos visitantes que en el mismo periodo de 2025, y la ocupación hotelera también bajó. A ello se añade la disminución del tráfico en el aeropuerto local y la percepción de que el aumento acumulado de cargos puede hacer menos competitivo al Caribe mexicano frente a otros destinos del Caribe.

Lo que viene

La definición final está ahora en el Senado, que tiene como plazo el 31 de octubre para concluir la votación del paquete de ingresos federal de 2027. Si aprueba la minuta sin cambios en el derecho de no residente, el nuevo monto se aplicará a partir del próximo año.

Más allá de la cifra final, el debate ya no gira solo en torno a cuánto paga el turista, sino a qué tan visible y verificable resulta el destino de cada peso recaudado. En un destino que depende del turismo internacional, esa discusión podría ser tan importante como el monto mismo de los cobros.

Conclusión

La carga fiscal sobre el visitante extranjero en Quintana Roo ya no se explica con una sola cuota, sino con una suma de cargos de distintos niveles de gobierno. La discusión sobre cuánto paga el turista sigue abierta, pero la demanda de transparencia sobre el uso del dinero gana terreno en los principales destinos del estado.

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