El sindicato de Mobility ADO mantiene conversaciones con la empresa para ajustar sus operaciones a la futura jornada laboral de 40 horas semanales. La prioridad, según la representación gremial, es que el cambio no afecte los empleos, las prestaciones ni los periodos de descanso de los operadores.
Fernando Israel Trejo, delegado nacional por la Sección Dos del Sindicato de Transportes y Comunicaciones de la CTM, explicó que el transporte de pasajeros tiene condiciones particulares por la duración de los trayectos y la responsabilidad que implica trasladar usuarios. Por eso, señaló, el esquema laboral de los conductores no puede compararse de forma directa con una jornada de oficina.
Descansos y seguridad, en el centro del ajuste
De acuerdo con el sindicato, en rutas largas ya se aplican relevos con dos conductores para evitar fatiga y reducir riesgos viales. También se busca que ningún operador exceda turnos prolongados y que la organización de horarios permita mantener la operación sin presionar a la plantilla.
Trejo sostuvo que el objetivo es preservar la estabilidad laboral mientras se adapta el servicio a los cambios legales que vienen para el sector.
Conclusión
La negociación entre ADO y su sindicato refleja el reto de ajustar la operación del transporte a una nueva jornada laboral sin poner en riesgo ni la plantilla ni la seguridad en ruta.

