Organizaciones ambientalistas en Quintana Roo están pidiendo al gobierno estatal que amplíe la protección de la reserva de anidación de tortugas marinas Xcacel-Xcacelito y que evite que terrenos públicos cercanos terminen en manos de desarrolladores inmobiliarios.
La solicitud fue planteada por Araceli Domínguez, directora de la asociación civil Grupo Gema del Mayab, quien dirigió un llamado a la gobernadora Mara Lezama para respaldar la expansión del santuario y reforzar las medidas de conservación en esta zona costera de Tulum.
De acuerdo con la activista, la propuesta ya fue presentada ante las autoridades municipales mediante el Consejo del santuario, junto con los criterios necesarios para que el Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL) incorpore restricciones de densidad y reglas de protección ambiental. La idea, explicó, es que el instrumento de planeación sirva como blindaje para una franja considerada clave para la reproducción de tortugas marinas.
Un área con alta relevancia ecológica
Domínguez sostuvo que el santuario actual abarca 2.5 kilómetros de costa y que su relevancia no se limita al tamaño del polígono protegido, sino a la cantidad de nidos que concentra. Según su planteamiento, la actividad de anidación en Xcacel-Xcacelito equivale a la registrada en Cozumel durante un año completo.
La ampliación solicitada cubriría más de 46 hectáreas de propiedad estatal ubicadas más allá del tramo hoy protegido, del otro lado de la carretera. Para la organización, incorporar ese espacio a la zona de resguardo ayudaría a evitar presiones urbanas sobre un ecosistema vulnerable.
Preocupación por el destino del suelo estatal
Uno de los principales temores expresados por la agrupación es que esos terrenos puedan ser destinados a proyectos de condominios, villas, viviendas u होटलes. Domínguez advirtió que esa posibilidad comprometería la continuidad del santuario y afectaría directamente la conservación de las tortugas marinas.
La activista también señaló que, desde abril del año pasado, la organización entregó una carta a la gobernadora para pedir la ampliación de la protección y que hasta ahora no ha recibido respuesta. En su mensaje, insistió en que la decisión está en manos del Ejecutivo estatal y que aún hay margen para definir un uso del suelo compatible con la conservación.
El papel del ordenamiento territorial
La propuesta ambiental apuesta por actualizar el ordenamiento local de Tulum para establecer una zona de baja o nula densidad en el polígono en disputa. Según la postura del grupo, ese cambio permitiría fijar criterios de protección más claros y evitar que la expansión urbana avance sobre un sitio estratégico para la biodiversidad costera.
La discusión se da en un municipio donde el crecimiento inmobiliario y la actividad turística siguen presionando el territorio. En ese contexto, la defensa de Xcacel-Xcacelito vuelve a poner sobre la mesa el equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental, especialmente en áreas donde la reproducción de especies marinas depende de la preservación del hábitat.
Por ahora, la organización ambiental espera una definición del gobierno estatal sobre la ampliación del santuario. Mientras tanto, su llamado es a que el terreno permanezca bajo criterios de conservación y no de urbanización.
Conclusión
La petición de ampliar Xcacel-Xcacelito vuelve a colocar a Tulum en el centro del debate entre conservación y desarrollo. Para los defensores del santuario, definir ahora el uso del suelo puede ser decisivo para proteger uno de los sitios más importantes de anidación de tortugas marinas en Quintana Roo.

