La construcción de una carretera de 16 kilómetros en la selva de Tulum, atribuida al Ejército mexicano, está prácticamente terminada y podría abrir en las próximas semanas, de acuerdo con observaciones de organizaciones ambientales y referencias de autoridades citadas en el caso.
El proyecto se desarrolla sobre la zona vinculada al sistema de cuevas inundadas de Sac Actún, considerado uno de los acuíferos subterráneos más extensos y frágiles del planeta. Para colectivos como Sélvame MX, Greenpeace México y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), la obra representa un riesgo para la recarga de agua dulce y para el equilibrio ecológico de la región.
Una obra cuestionada por su finalidad
Las organizaciones que han seguido el caso sostienen que la carretera no responde a necesidades reales de movilidad de comunidades locales. Según sus planteamientos, el trazo no atraviesa zonas habitadas ni se conecta con servicios básicos como salud o educación. También han señalado que el gobierno municipal de Tulum ha negado que funcione como libramiento o que reduzca tiempos de traslado hacia Chetumal o la cabecera municipal.
De acuerdo con esos señalamientos, la vía habría sido presentada ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) como un camino para el traslado de cosechas, aunque en los hechos se trata de una ruta nueva abierta en selva conservada. Los críticos afirman que el proyecto se construyó en un tramo que coincide con parte del recorrido original de un libramiento planeado para la zona.
Permiso ambiental exento y batalla legal
Uno de los puntos centrales de la controversia es la exención de manifestación de impacto ambiental concedida por Semarnat al Ejército. Esa decisión sigue vigente después de que un juez federal desechó la suspensión promovida contra la obra, sin entrar al análisis de fondo del caso.
La demanda fue presentada por la asociación civil Elijo por el Clima, vinculada con Sélvame MX. Aunque el recurso fue cerrado por la vía de la suspensión, el expediente aún puede escalar mediante una revisión ante un tribunal colegiado.
Para los promoventes, la resolución administrativa de Semarnat no se ajusta a la realidad de la obra, pues aseguran que no se rehabilitó un camino previo, sino que se abrió una nueva carretera en una zona de vegetación intacta.
Impacto ambiental bajo discusión
Cemda advirtió que el proyecto podría afectar un territorio con hábitat potencial para decenas de especies en riesgo, entre ellas el mono araña, y recordó que el área está sujeta a disposiciones de ordenamiento ecológico y normas de protección forestal y de vida silvestre.
Las organizaciones ambientalistas también sostienen que la obra favorece la especulación inmobiliaria y el crecimiento urbano desordenado, más que el interés público. Pepe Tiburón, representante de Sélvame MX, afirmó que la carretera no sirve a la población local y que deja una huella profunda sobre la selva y el acuífero.
Por su parte, el Ejército ha argumentado que el camino deriva de un acuerdo con el ejido Jacinto Pat. Sin embargo, los opositores afirman que en esa franja no existen actividades agrícolas suficientes ni asentamientos que justifiquen una vía de este tipo.
Mientras continúan las objeciones legales y ambientales, la carretera avanza hacia su conclusión y se perfila como uno de los proyectos más polémicos en Tulum por su ubicación, su origen y el posible impacto sobre el sistema Sac Actún.
Conclusión
La controversia por la carretera de Tulum seguirá abierta mientras la obra entra en su fase final y persisten las dudas sobre su justificación, su trámite ambiental y sus efectos sobre Sac Actún.

