El aeropuerto internacional de Tulum se prepara para su temporada alta con una oferta de 13 destinos operados por 10 aerolíneas entre el 25 de octubre y el 27 de marzo, en un intento por revertir la caída de pasajeros que ha marcado su desempeño reciente. La apuesta del gobierno estatal es clara: sumar conectividad para recuperar viajeros, aunque el reto sigue siendo convertir esas rutas en ocupación hotelera y no solo en anuncios.
De acuerdo con el secretario de Turismo de Quintana Roo, Bernardo Cueto, el programa invernal incluye nueve destinos internacionales y cuatro nacionales. Entre los primeros figuran Calgary, Montreal, Quebec City y Toronto, en Canadá, además de Newark, Dallas, Miami, Atlanta y Houston, en Estados Unidos. En el país, las conexiones previstas enlazan Tulum con Ciudad de México, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, Monterrey y Guadalajara.
Qué rutas están confirmadas
La información pública ha sido parcialmente coincidente, pero no idéntica. Cueto y la gobernadora Mara Lezama han hablado de 13 rutas, mientras que la Secretaría de Turismo federal mencionó nueve internacionales y la oficina turística de Tulum habló de ocho reactivaciones. Parte de esa diferencia se explica porque algunas conexiones ya estaban operando durante la primavera y fueron sumadas al conteo general de recuperación.
Hasta ahora, solo cuatro aerolíneas han sido nombradas de forma explícita por autoridades locales: United Airlines, Air Canada, Air Transat y WestJet. Según la dirección de Turismo de Tulum, estas compañías reanudarán vuelos directos hacia Newark, Toronto, Montreal, Quebec City y Calgary. Sin embargo, las otras seis aerolíneas no han sido identificadas públicamente y tampoco se han difundido frecuencias semanales por ruta.
Un aeropuerto con menos tráfico
La estrategia llega después de meses complicados para el aeropuerto Felipe Carrillo Puerto. Cifras de la Agencia Federal de Aviación Civil y de la administración aeroportuaria indican que entre enero y abril circularon por la terminal alrededor de 366,000 pasajeros, de los cuales 178,000 fueron internacionales. Esa cifra representa más de 90,000 viajeros menos que en el mismo periodo del año anterior. En paralelo, el tráfico doméstico cayó 25 por ciento.
La contracción también se reflejó en la oferta aérea. Tulum llegó a tener 12 destinos internacionales en 2024, pero aerolíneas como Avianca, Copa Airlines, JetBlue y Volaris Costa Rica suspendieron operaciones. En ese proceso se perdieron enlaces relevantes, incluidos los de John F. Kennedy y Newark, mientras las salidas internacionales diarias descendieron de 10 a tres.
Hotelería y reservas: la otra mitad del problema
La recuperación aérea coincide con señales más favorables en la hotelería, aunque con reservas ya comprometidas y no con ventas pendientes. Claudio Cortés Méndez, representante de la CROC en Tulum, señaló que las reservas confirmadas ubican la ocupación entre 80 y 85 por ciento en noviembre y diciembre, por encima de 60 por ciento en octubre y entre 50 y 55 por ciento en septiembre. Esos niveles siguen lejos del escenario ideal, pero mejoran frente al verano, cuando Tulum cerró con 15 por ciento de ocupación hotelera.
El gobierno estatal atribuye la caída del aeropuerto a una tendencia global de las aerolíneas, mientras que Cueto ha mencionado también el impacto del sargazo y el aumento de costos operativos en el Caribe mexicano. Con ese contexto, la nueva temporada intentará sostener la demanda con más asientos disponibles. El problema es que todavía no se han publicado las frecuencias exactas ni el reparto de capacidad por aerolínea.
Así, la recuperación de Tulum descansa por ahora en dos frentes: vuelos anunciados y reservas ya hechas. El éxito del plan dependerá de si ambos se mantienen hasta el cierre de temporada, el 27 de marzo.
Conclusión
Tulum encara el invierno con más conectividad que en meses recientes, pero todavía con incógnitas clave sobre frecuencias, aerolíneas no identificadas y capacidad real para convertir anuncios en llegadas. La temporada que inicia en octubre será una prueba para medir si la recuperación del destino va más allá de las rutas en el papel.

