La caída en el número de pasajeros en la ruta Tulum–Playa del Carmen obligó a los sindicatos de transporte que operan en ese corredor a aplicar un ajuste operativo: desde hace menos de un mes, alrededor de una tercera parte de las vans deja de circular cada día bajo un esquema de turnos rotativos.
De acuerdo con los dirigentes consultados, la medida busca reducir la competencia entre unidades y hacer más sostenible el servicio mientras persista la disminución en la demanda. Los sindicatos Untrac, Tiburones del Caribe y Lázaro Cárdenas del Río acordaron que cada vehículo trabaje dos días y descanse uno, en lugar de mantener toda la flotilla en circulación.
Menos pasajeros, menos unidades en circulación
Moisés Paul Quijano, secretario general de la sección II de UNTRAC, explicó que el recorte responde a una baja adicional en el flujo de usuarios. Señaló que entre 72 y 75 vans son retiradas del servicio cada día, lo que equivale aproximadamente a un tercio de la flota que antes operaba de manera regular.
Según sus estimaciones, la ruta pasó de mover alrededor de 60 mil pasajeros en su mejor momento a registrar actualmente entre 10 mil y 12 mil usuarios diarios. Esa caída ha dejado a muchas unidades trabajando con ocupación parcial y, en algunos casos, con apenas dos viajes redondos al día hacia Playa del Carmen.
Quijano afirmó que el servicio hacia los centros de trabajo sigue cubierto y que el problema principal se concentra dentro del propio sector: con menos ingreso por viaje, ya no resulta viable mantener todas las unidades activas sin afectar las ganancias de los conductores.
Un ajuste para sostener la operación
La reorganización implica que unas 150 vans circulen diariamente, con una capacidad aproximada de 15 pasajeros por recorrido. Aunque el ajuste reduce la cantidad de vehículos en la vía, los líderes sindicales insisten en que la oferta sigue siendo suficiente para transportar a quienes se desplazan a sus empleos entre ambas ciudades.
El descenso en la demanda se ha sentido de forma sostenida desde inicios de año, de acuerdo con el reporte de los propios transportistas. Antes, la ruta trabajaba prácticamente a plena capacidad; ahora, opera muy por debajo de ese nivel y sin señales de recuperación inmediata.
Con el esquema de días alternados, los sindicatos buscan repartir mejor la carga de trabajo y evitar una sobreoferta de unidades en un corredor que durante años fue uno de los más transitados de la región. La medida, aseguran, es temporal y dependerá de cómo evolucione el flujo de pasajeros en las próximas semanas.
El ajuste refleja también el impacto que la desaceleración del movimiento de pasajeros puede tener sobre actividades ligadas al turismo y al traslado laboral en la Riviera Maya, donde la movilidad entre Tulum y Playa del Carmen sigue siendo clave para trabajadores y empresas.
Conclusión
La reducción de unidades en la ruta Tulum–Playa del Carmen muestra cómo la caída en la demanda está obligando al sector del transporte a reorganizar su operación para sostener el servicio y proteger los ingresos de los conductores.

