Tulum atraviesa una etapa de menor actividad hotelera que, de acuerdo con el sector, se ha extendido desde mayo y podría mantenerse durante septiembre y octubre. La ocupación se ubica hasta 10 puntos porcentuales por debajo de la registrada en el mismo periodo del año pasado, en un contexto que los empresarios consideran parte de una temporada baja más marcada de lo habitual.
La información fue compartida por David Ortiz Mena, presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum, quien explicó que la reducción en los niveles de hospedaje afecta a distintos segmentos del destino. En el caso de los hoteles con esquema todo incluido, la ocupación actual se mantiene por debajo de 30 por ciento. En la franja costera, el desempeño es todavía menor, con porcentajes inferiores a 20 por ciento.
La mira está puesta en noviembre
El sector hotelero confía en que la actividad empiece a recuperar ritmo a partir de noviembre, cuando arranca formalmente la temporada alta. La expectativa es que el cierre de año permita una mejora paulatina en la llegada de visitantes y, con ello, una recuperación en las tarifas hoteleras.
Ortiz Mena sostuvo que, más allá de esperar el repunte natural de fin de año, el destino necesita atender desde ahora algunos aspectos que influyen en la experiencia de viaje. Entre ellos, mencionó la movilidad y la necesidad de ofrecer condiciones más claras para quienes se desplazan dentro de Tulum.
Movilidad y tarifas, entre los principales retos
Uno de los temas que más preocupa al sector es la transparencia en los precios del transporte, en particular el servicio de taxi. El dirigente empresarial consideró que contar con tarifas visibles y definidas antes de la llegada de la temporada alta es clave para mejorar la percepción del destino y evitar fricciones entre visitantes y prestadores de servicios.
Según dijo, ya hay avances en ese frente, aunque reconoció que todavía hace falta consolidar medidas que ayuden a ordenar la movilidad turística. La prioridad, insistió, no es solo atraer más viajeros, sino asegurar que su estancia sea satisfactoria.
En ese sentido, los hoteleros ven con optimismo la temporada de invierno 2026-2027, a la que atribuyen la posibilidad de recuperar niveles de ocupación y mejorar el desempeño económico del sector. Sin embargo, el diagnóstico actual sigue siendo de cautela: los próximos meses serán determinantes para saber si la recuperación se sostiene y si Tulum logra cerrar el año con mejores resultados turísticos.
La caída en la ocupación se suma a otros desafíos que enfrenta el destino en materia de competitividad y experiencia del visitante, en un momento en que la industria busca recuperar dinamismo tras varios meses de actividad débil.
Conclusión
Tulum enfrenta una baja en su actividad hotelera que podría prolongarse hasta octubre, pero el sector mantiene expectativas de recuperación desde noviembre. Para los empresarios, el reto no solo es atraer más turistas, sino mejorar las condiciones de estancia y movilidad para sostener una recuperación más sólida.

