Un desprendimiento en una caverna inundada de Tulum volvió a poner bajo la lupa la estabilidad del sistema Sac Actun y el impacto potencial de las obras en superficie. De acuerdo con la información disponible, parte del techo de Puerta del Cielo —también conocida como Heaven’s Gate— se vino abajo durante una inmersión, obligando a los buzos a salir entre una nube de sedimento, aunque sin que se reportaran personas lesionadas.
El episodio ocurrió en la zona de Nohoch Nah Chich, uno de los corredores subterráneos más conocidos de Quintana Roo para el buceo de cueva. El material desprendido cayó en un tramo por el que los buzos podían estar nadando, lo que redujo la visibilidad y aumentó el riesgo dentro de la cavidad. Sin embargo, la nota no precisa la fecha exacta del incidente, cuántas personas integraban el grupo ni el tamaño del fragmento que se desprendió.
Un sistema subterráneo clave para la región
Sac Actun es considerado uno de los sistemas de cuevas inundadas más extensos documentados en el mundo, con alrededor de 368 kilómetros de galerías registradas. Además de su valor científico y espeleológico, forma parte del acuífero que abastece de agua dulce a Tulum y a parte de la costa de la Riviera Maya. Su origen está en la roca caliza, disuelta durante miles de años por el paso del agua, lo que dio lugar a cenotes, cavidades y túneles subterráneos.
Esa misma geología, al ser porosa y vulnerable a cambios en la carga sobre la superficie, también puede favorecer derrumbes. El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua ha explicado que los techos de cuevas en terreno kárstico pueden colapsar por procesos naturales o por cargas externas que superen la resistencia de la roca.
Las alertas previas por una carretera en la selva
El hecho revivió advertencias presentadas meses atrás por CEMDA, Greenpeace México y Sélvame MX, que en junio de 2026 denunciaron riesgos asociados a la construcción de la carretera Jacinto Pat, un trazo de 16 kilómetros en la selva al norte de Tulum. Según esas organizaciones, las obras podrían provocar el colapso de bóvedas de piedra caliza, además de alteraciones en los flujos subterráneos y posibles afectaciones al acuífero.
En su planteamiento, las agrupaciones cuestionaron que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) eximiera el proyecto de una manifestación de impacto ambiental al considerarlo una rehabilitación de camino rural, cuando —afirmaron— se trata de una vía nueva abierta en la selva. También señalaron el desmonte de vegetación y el posible daño al subsuelo.
Sin un estudio que conecte ambos hechos
Por ahora, no existe un estudio técnico que vincule de manera directa el desprendimiento en Puerta del Cielo con las obras de la carretera. Tampoco se ha confirmado que la sección colapsada se ubique justo debajo del tramo intervenido por maquinaria. Para establecerlo serían necesarios estudios topográficos y geológicos que comparen el mapa de la caverna con las obras en superficie.
Hasta el momento, tampoco se ha anunciado una inspección oficial que mida la magnitud del derrumbe, determine si el circuito sigue siendo seguro o revise si hay más fracturas en el techo de la caverna. Esa evaluación sería clave para saber si el colapso obedeció a causas naturales o si hubo factores externos que debilitaron la estructura.
Mientras tanto, el incidente deja una advertencia abierta: construir sobre terreno kárstico sin conocer con precisión lo que hay debajo puede implicar riesgos para la seguridad de quienes habitan, transitan o exploran la zona. En Tulum, donde el subsuelo es parte del paisaje, del suministro de agua y del atractivo turístico, cada alteración en la superficie puede tener consecuencias difíciles de revertir.

