El Museo Regional de la Costa Oriental (Mureco), en Tulum, presenta una exposición fotográfica dedicada al Janal Pixán, una de las celebraciones más importantes para las comunidades mayas de la península de Yucatán. La muestra reúne 20 imágenes del fotógrafo Miguel González y propone un recorrido por el trabajo previo a los altares, las ofrendas y los rituales con los que las familias recuerdan a sus difuntos.
La exposición, titulada Janal Pixán, tradición que no muere en Quintana Roo, fue presentada por la Secretaría de Cultura de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), como parte de la temporada de Día de Muertos. Su acceso es gratuito y permanecerá abierta en el museo hasta el 28 de febrero de 2027.
Una mirada al proceso, no solo al altar terminado
En maya, Janal Pixán suele traducirse como “comida de las almas”. La tradición, que en Quintana Roo se observa principalmente entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, suele asociarse con los altares domésticos que se instalan en estos días. La propuesta de González se distingue porque documenta lo que ocurre antes de que todo esté listo: la búsqueda de flores y frutos, la preparación de alimentos, la elaboración de velas y el armado de los altares.
Las imágenes fueron organizadas como si narraran una sola jornada, desde el amanecer hasta la noche. El recorrido comienza en la milpa y en el monte, donde las familias recolectan elementos para las ofrendas. En esa primera parte, el maíz ocupa un lugar central, no solo como alimento básico, sino también como base de varios platillos destinados a los pixanes, palabra con la que se nombra a las almas de los muertos.
Más adelante, la serie entra a los espacios de la vida cotidiana. Ahí aparecen escenas de preparación de comida y bebida tradicional, así como la elaboración de velas y el acomodo de los elementos del altar. Jícaras, flores, copal e imágenes de reuniones familiares ayudan a explicar cómo se transmite este conocimiento entre generaciones.
La noche, las ofrendas y la visita al cementerio
El tramo final de la exposición se concentra en los rituales ya concluidos: altares encendidos, rezos, ofrendas y visitas al cementerio. Las escenas nocturnas resaltan el papel de la luz de las velas y el vínculo simbólico entre los vivos y los muertos, uno de los ejes de esta práctica ancestral.
De acuerdo con el INAH, la serie fue construida a lo largo de varios años de trabajo y convivencia con comunidades mayas de Quintana Roo. La intención, señala la institución, es mostrar no solo los objetos que forman parte de la tradición, sino también el conocimiento colectivo que permite sostenerla.
El altar del museo y la experiencia para visitantes
La muestra se instala en los pasillos y áreas exteriores del museo con impresiones verticales de gran formato, cada una acompañada por una ficha explicativa. El recorrido concluye con un altar montado por el propio personal de Mureco, inspirado en las ofrendas tradicionales del Janal Pixán.
Ese montaje incluye alimentos reproducidos con materiales no comestibles para evitar afectar a la fauna local. Entre los elementos representados figuran balché, relleno negro, pozol, panuchos, tamal torteado, calabaza en dulce, frutas regionales y el pibipollo, el gran tamal cocido en horno subterráneo. También se integran flores, velas, copaleros, una cruz verde y una estructura de palma.
Mureco se ubica dentro de Jaguar Park, cerca de la zona arqueológica de Tulum. El museo abre de martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas, y la entrada a esta exposición no tiene costo. Según el INAH, el recinto recibió 104,151 visitantes entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, lo que lo convirtió en su sede más visitada en Quintana Roo y en la península de Yucatán.
Con esta muestra, Tulum suma una ventana para acercarse a una tradición viva que sigue uniendo memoria, territorio y comunidad en el Caribe mexicano.

