La existencia de leyes no basta para garantizar justicia si las instituciones no logran aplicarlas con eficacia. Esa es la idea central que plantea el diputado Hugo Alday en una reflexión en la que vincula el debate jurídico con la confianza ciudadana y el funcionamiento real del Estado de derecho.
Tomando como referencia a Hannah Arendt y Luigi Ferrajoli, Alday sostiene que el problema no se limita a la redacción de normas, sino a la capacidad del aparato institucional para hacerlas cumplir. Desde su perspectiva, cuando las sanciones no se traducen en consecuencias visibles para las conductas delictivas, crece la percepción de impunidad y se debilita la credibilidad del sistema.
Instituciones, confianza y cumplimiento de la ley
El planteamiento del legislador parte de una premisa sencilla: un marco legal sin mecanismos efectivos de aplicación pierde fuerza práctica. En ese sentido, advierte que el Estado de derecho no se sostiene solo con disposiciones escritas, sino con autoridades capaces de responder de manera oportuna y eficaz.
Según su análisis, cuando la sociedad percibe que la justicia no produce resultados concretos, se erosiona la confianza en las instituciones. Ese desgaste, señala, puede normalizar la idea de que ciertos actos quedan sin castigo, lo que afecta tanto la seguridad jurídica como la legitimidad del orden democrático.
Arendt, Ferrajoli y Hobbes como marco de reflexión
Alday recupera elementos del pensamiento de Arendt sobre la fragilidad de los ideales democráticos y su dificultad para convertirse en garantías reales. También incorpora la visión garantista de Ferrajoli, centrada en la responsabilidad institucional de proteger derechos y asegurar el cumplimiento de la ley.
De forma paralela, retoma la tradición contractualista asociada con Thomas Hobbes para subrayar que el orden jurídico depende de instituciones sólidas, capaces de preservar la convivencia y brindar seguridad a las personas. En su lectura, la legalidad pierde sentido si no se traduce en protección efectiva para la ciudadanía.
Una crítica a la justicia que no se siente en la vida cotidiana
En su texto, el diputado también recurre a una metáfora de Arendt sobre un tesoro que aparece y desaparece a lo largo de la historia de las revoluciones. Con esa imagen, describe la brecha entre las promesas de la democracia y la dificultad de convertir esos principios en resultados tangibles para la sociedad.
Como parte de esa reflexión, menciona ciudades y países como París, Madrid, Albania, Roma y Brasil, en un recorrido que utiliza como referencia de una tensión persistente entre los ideales democráticos y su aplicación institucional.
El mensaje final apunta a una exigencia concreta: que la ciudadanía deje de aceptar como normal una justicia que no responde a sus expectativas. Para Alday, la vigencia del Estado de derecho depende de que la aplicación de la ley sea efectiva y de que las instituciones cumplan el papel que les corresponde frente a la sociedad.
Conclusión
La reflexión de Alday pone el foco en un punto clave del debate público: sin aplicación efectiva de la ley, la justicia pierde credibilidad y el Estado de derecho se debilita.

