Tulum atraviesa una etapa de ajustes en su modelo turístico. La desaceleración en la llegada de visitantes, la menor ocupación hotelera y los recortes de conectividad aérea han abierto la puerta a una nueva estrategia: reposicionar al destino como un enclave de lujo para viajeros con mayor poder adquisitivo.
La lectura surge de un reportaje de Bloomberg publicado el 17 de octubre, retomado por medios locales, que plantea que el crecimiento acelerado de la oferta inmobiliaria, los precios elevados y los problemas de infraestructura han afectado la competitividad del destino de Quintana Roo. En ese contexto, empresarios e inversionistas buscan cambiar el rumbo con proyectos más exclusivos.
Caen la ocupación y la conectividad aérea
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo citadas por Bloomberg, la ocupación hotelera de Tulum promedió 63.7% entre enero y julio de 2026. En el mismo periodo de 2025 había alcanzado 72.7%, lo que equivale a una baja de nueve puntos porcentuales en un año.
La situación turística también se refleja en el comportamiento de las aerolíneas. American Airlines reducirá sus servicios hacia Tulum; Aeroméxico suspendió sus vuelos el 30 de septiembre, y Volaris prevé hacerlo a principios de 2027, según la información difundida. Además, el análisis citado por Bloomberg señala que las aerolíneas estadounidenses recortarán 72% su capacidad hacia el destino durante el trimestre en curso.
En contraste, Cancún registra una disminución mucho menor en su conectividad, de alrededor de 3%. Esa diferencia, según el reporte, sugiere que la caída en Tulum no obedece únicamente a una menor demanda general, sino también a factores propios de la plaza.
Los factores que presionan al destino
Entre los elementos que han incidido en la pérdida de atractivo se mencionan los costos elevados, la inseguridad, el sargazo y las deficiencias de infraestructura. En conjunto, estos problemas han erosionado la imagen de Tulum como destino de alta demanda y han afectado tanto al turismo como a la inversión orientada al mercado vacacional.
La expansión de hoteles, casas de renta y comercios que marcó los años de bonanza también dejó una oferta más amplia y, al mismo tiempo, más expuesta a una caída en la ocupación. El enfriamiento del mercado ya empieza a sentirse en segmentos como el inmobiliario.
La apuesta por un perfil más exclusivo
Ante este escenario, algunos actores del sector promueven una reconversión hacia un modelo de lujo. La estrategia, descrita como “Tulum 3.0”, busca atraer a visitantes con mayor capacidad de gasto mediante hoteles exclusivos, experiencias de bienestar y desarrollos residenciales premium.
La propuesta se inspira en destinos internacionales como Aspen, en Estados Unidos, y Mykonos, en Grecia. Entre los proyectos mencionados está un complejo hotelero y residencial de la marca Faena, impulsado por la empresa mexicana Inmobilia. También destaca un hotel de 57 habitaciones de UMusic Hospitality & Lifestyle, respaldado por Universal Music Group, cuya apertura está prevista para diciembre.
El mercado inmobiliario también resiente el ajuste
Bloomberg documentó además un caso puntual en La Veleta, donde una residente extranjera vio reducirse 40% la renta mensual de su departamento desde 2020, hasta ubicarse en 15 mil pesos. El ajuste respondió a los esfuerzos de algunos propietarios por conservar inquilinos en un mercado más presionado.
Aunque ese ejemplo ilustra la desaceleración, no permite concluir que todas las rentas en Tulum hayan bajado en la misma proporción. Lo que sí deja ver es que la corrección no se limita al turismo: también alcanza al sector inmobiliario y a las expectativas de negocio que acompañaron el auge del destino.
En ese punto se encuentra hoy Tulum: entre la necesidad de recuperar visitantes, mejorar su conectividad y resolver problemas estructurales, y la apuesta de parte del capital privado por un destino más exclusivo.
Conclusión
Tulum enfrenta un momento de transición: la baja en visitantes y vuelos pone presión sobre su modelo turístico, mientras el sector privado intenta responder con una oferta más exclusiva. El reto será comprobar si esa estrategia logra sostener el destino sin resolver primero los problemas que hoy afectan su competitividad.

