El debate sobre el aeropuerto de Tulum suma un nuevo frente: empresarios del sector turístico piden mayor participación en la toma de decisiones, mientras la administración del terminal insiste en que la operación sigue estable y que las cancelaciones obedecen a ajustes comerciales estacionales.
La discusión cobró fuerza después de que Sergio E. González Rubiera, presidente de la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes Receptivas (AMATUR), señalara que la gestión militar del aeropuerto no ha logrado conectar al terminal con la dinámica real del turismo internacional. Su planteamiento no se centra solo en la pérdida de rutas, sino en el modelo de administración y en la falta de coordinación con los actores locales.
Un aeropuerto con menos vuelos y más preguntas
La salida de aerolíneas ha alimentado la controversia. Aeroméxico dejó de volar a Tulum el 30 de septiembre y Volaris prevé hacerlo el 7 de enero. A ello se suma el descenso de tráfico reportado en meses recientes: de 107,751 pasajeros en enero a 47,353 en junio, una caída de 56%, según el sistema estatal de información turística.
Frente a ese escenario, AMATUR sostiene que el problema no se explica únicamente por la temporada baja. Para la organización, el aeropuerto fue concebido como una pieza estratégica para impulsar la región, pero la gestión actual habría priorizado criterios institucionales antes que la promoción comercial y la coordinación con el sector privado.
Costos de acceso y distancia, entre las críticas recurrentes
Otro de los reclamos del sector es la conectividad terrestre. Empresarios y agencias han cuestionado el costo de trasladarse del aeropuerto al centro de Tulum, así como la distancia respecto a la zona turística. En información difundida por medios locales, una tarifa de taxi se ha ubicado alrededor de 1,500 pesos, mientras que el servicio de autobús de ADO cuesta 290 pesos por persona.
Para operadores turísticos, esa diferencia resta competitividad al destino. También señalan que la ausencia de una política de transporte más clara, junto con la salida gradual de empresas de renta de autos, complica la llegada de visitantes y debilita la experiencia de viaje.
La respuesta del operador: operaciones normales y proyecciones al alza
La administración del aeropuerto, a cargo de Grupo Mundo Maya, ha rechazado que exista una crisis estructural. En un comunicado difundido el 6 de octubre, afirmó que el terminal opera con normalidad y que la salida de Aeroméxico responde a un ajuste comercial asociado a la baja temporada en la aviación civil.
El operador también aseguró que aerolíneas como Delta, United y American mantienen sus itinerarios y proyectó un aumento de 93% en las operaciones internacionales para el ciclo de invierno de noviembre de 2026 a marzo de 2027. Además, indicó que Air Canada, WestJet y Air Transat retomarán vuelos a partir del 24 de octubre.
Una disputa que sigue abierta
La controversia no se limita a quién vuela y quién se va. En el fondo, lo que está en discusión es quién debe definir la estrategia comercial de una terminal clave para el destino. AMATUR propone un consejo consultivo con participación de empresarios, agencias y autoridades locales. La administración, por ahora, no ha respondido públicamente a ese planteamiento.
Mientras tanto, el aeropuerto enfrenta un calendario sensible: la llegada de aerolíneas canadienses en octubre, la salida de Volaris en enero y una temporada alta en la que el sector turístico espera señales más claras sobre el futuro del terminal. La discusión, por ahora, sigue abierta entre la visión de seguridad del Estado y las demandas de una industria que pide mayor voz en la promoción de Tulum.
Conclusión
La disputa por el aeropuerto de Tulum refleja un choque de visiones: la administración insiste en su plan operativo, mientras la industria turística pide participar más en las decisiones que afectan la conectividad y la promoción del destino.

