Quintana Roo ha perdido cerca del 60% de su cobertura original de manglares por la presión inmobiliaria, la fragmentación de ecosistemas y la alteración de sus flujos de agua, de acuerdo con un reporte retomado por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA).
La advertencia no solo apunta a un problema ambiental: también implica un riesgo directo para las ciudades costeras, que quedan más expuestas a ciclones, marejadas y otros efectos del cambio climático. El director regional sureste de la organización, Aarón Enrique Hernández Siller, explicó que cuando el manglar desaparece de la franja costera se pierde una barrera natural de protección.
Según datos del Sistema de Monitoreo de los Manglares de México, Quintana Roo conserva unas 247 mil 17 hectáreas de manglar, aunque mil 174 hectáreas ya aparecen como “manglar perturbado”. El mayor deterioro se concentra en Benito Juárez, Solidaridad y Puerto Morelos, mientras que zonas protegidas como Sian Ka’an mantienen mejor conservación. CEMDA también advierte que, aunque existe protección legal, la degradación funcional sigue avanzando.
Conclusión
La alerta sobre los manglares vuelve a poner en el centro el equilibrio entre desarrollo urbano y protección ambiental en Quintana Roo, un tema clave para la seguridad de las zonas costeras.

