El aeropuerto de Tulum enfrenta una nueva contracción en su oferta aérea. Aeroméxico ya cerró su operación el 30 de septiembre y Volaris hará lo mismo el 7 de enero de 2027, en un contexto en el que los datos más recientes de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) muestran que las únicas rutas que aumentan son las operadas por Mexicana de Aviación, la aerolínea estatal.
La tendencia preocupa porque ocurre en un aeropuerto que todavía está en una fase temprana de consolidación. En lugar de sumar frecuencias conforme madura el mercado, la terminal ha visto cómo varias rutas domésticas e internacionales se reducen o desaparecen. Según los registros citados por Expansión, el periodo enero-agosto muestra un descenso generalizado en la mayoría de los servicios privados, mientras Mexicana mantiene o eleva sus operaciones.
Mexicana sostiene el crecimiento interno
Dentro del mercado nacional, la conexión más dinámica es la de Felipe Ángeles-Tulum, que pasó de 82 a 101 vuelos mensuales entre enero y agosto, con un máximo de 112 en algunos meses. También creció la ruta Hermosillo-Tulum, que arrancó sin operaciones en enero y febrero, comenzó en marzo y alcanzó 29 vuelos en agosto.
En conjunto, esas dos rutas de Mexicana subieron de 112 vuelos en enero a 130 en agosto. En contraste, otras conexiones domésticas retrocedieron: Guadalajara bajó de 52 a 36 vuelos mensuales, Monterrey pasó de 19 a 14, y la ruta desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se mantuvo prácticamente estable, alrededor de 31 frecuencias al mes.
El analista Fernando Gómez Suárez interpreta esta presencia como un reflejo del respaldo financiero estatal de Mexicana más que de una fortaleza comercial propia. Esa lectura no ha sido respondida públicamente por la aerolínea, y la compañía tampoco ha difundido resultados específicos por ruta para Tulum.
Salidas de aerolíneas privadas y presión en la demanda
La retirada de Aeroméxico y Volaris agrava un escenario que ya venía debilitándose. Aeroméxico informó su decisión el 27 de septiembre y completó el cierre tres días después, argumentando condiciones de mercado y una revisión de su red. La compañía dijo que seguirá evaluando la demanda para decidir si regresa.
Volaris, por su parte, explicó que suspendió sus vuelos tras revisar la rentabilidad de su red y detectar los itinerarios con factores de ocupación más débiles. La aerolínea también atribuyó parte del costo operativo a impuestos, tarifas aeroportuarias, combustible y servicios de navegación aérea. Los boletos posteriores al 7 de enero dejarán de venderse este fin de semana.
El golpe también se siente en el mercado internacional
La caída no se limita al tráfico doméstico. Las frecuencias internacionales muestran un recorte importante, con reducciones de hasta 70% en algunos mercados. Atlanta pasó de 30 vuelos en enero a cinco en agosto; Houston bajó de 33 a 10; y Miami, que superó los 20 vuelos mensuales hasta julio, terminó con solo tres. Newark dejó de aparecer en la tabla después de enero y Nueva York desapareció en abril.
Parte de la explicación está en la estacionalidad. Las rutas canadienses que figuran como ausentes en ciertos meses corresponden a servicios de invierno y reanudan operaciones en la temporada siguiente. Para 2026-2027, la Secretaría de Turismo anunció cinco rutas estacionales con Air Canada, WestJet, Air Transat y United, aunque el volumen previsto sigue siendo limitado frente a la capacidad esperada del aeropuerto.
Un mercado que todavía no despega
Especialistas citados en el reporte atribuyen el problema a una sobreoferta inicial y a una demanda que no alcanzó las proyecciones con las que se impulsó el destino. También señalan que los costos de alojamiento, alimentos y servicios en Tulum crecieron más rápido que la experiencia turística, mientras la ocupación hotelera no recupera los niveles posteriores a la pandemia.
En julio, el secretario de Turismo de Quintana Roo, Bernardo Cueto Riestra, sostuvo que las pérdidas respondían a factores globales del sector aéreo y que se trabajaba con autoridades federales y el grupo aeroportuario para atraer nuevas rutas mediante incentivos. Sin embargo, desde entonces se confirmaron nuevas salidas.
El panorama inmediato es claro: Aeroméxico ya se fue, Volaris se irá en enero y Mexicana aparece como la única aerolínea con crecimiento en el aeropuerto de Tulum. La temporada alta y la oferta invernal dirán si esa tendencia alcanza para sostener la conectividad o si la terminal seguirá perdiendo terreno.
Conclusión
Tulum entra en una etapa de ajuste aéreo marcada por menos rutas privadas y más dependencia de la operación estatal. El comportamiento de la demanda en los próximos meses será decisivo para saber si el aeropuerto logra estabilizar su conectividad o si la contracción continúa.

