La calidad del agua en los cenotes comunitarios de Chemuyil, en Tulum, se mantiene en condiciones favorables, de acuerdo con el monitoreo realizado por integrantes de la cooperativa Bejhil Ha. Tras una década de trabajo para recuperar y conservar estos cuerpos de agua, el colectivo ya cuenta con su propio equipo para hacer pruebas periódicas y seguir de cerca cualquier cambio en el sistema subterráneo.
Antes, los análisis dependían de terceros y la organización recibía únicamente los resultados. En los últimos meses, en cambio, sus integrantes realizan directamente las mediciones en cenotes cercanos a la comunidad y también en puntos más profundos de la selva, con el fin de tener un seguimiento más constante.
Resultados recientes y parámetros evaluados
Marvin Miguel, guía de Bejhil Ha y guardián comunitario ante la autoridad ambiental estatal, afirmó que el agua “está completamente limpia” con base en una revisión reciente. Explicó que las pruebas abarcan alrededor de cinco parámetros, entre ellos la alcalinidad, mediante distintos procedimientos para determinar el estado del agua.
El monitoreo, además de servir como diagnóstico, busca detectar a tiempo cualquier alteración en un sistema que forma parte del acuífero de la península de Yucatán. Los miembros de la cooperativa consideran que esa vigilancia es clave para prevenir daños antes de que sean visibles en la superficie.
Obras cercanas y presión por el turismo
Sobre la construcción en la zona de Chemuyil, Miguel señaló que hasta ahora no hay evidencia de contaminación del acuífero, ya que los proyectos mencionados no han sido concluidos ni ocupados. Sin embargo, advirtió que sigue siendo necesario entender cómo funcionarán los drenajes subterráneos y de qué manera se conectan con la infraestructura local, sobre todo por la cercanía de algunos de los principales cenotes.
A esa preocupación se suma el aumento de visitantes. Según el monitoreo comunitario, la difusión en redes sociales y otros medios ha atraído a más personas, especialmente los fines de semana. Como consecuencia, los guardianes encuentran con frecuencia basura, además de señales de consumo de alcohol y tabaco, lo que obliga a realizar patrullajes y limpiezas constantes.
También hay una nueva variable que toman en cuenta: el ingreso de protectores solares y repelentes de insectos al agua. Para los voluntarios, estos productos deben incorporarse a las medidas de conservación, ya que el flujo creciente de visitantes implica mayores riesgos para el equilibrio natural de los cenotes.
Un reto de conservación a largo plazo
Bejhil Ha atribuye las buenas condiciones actuales a la presencia de áreas naturales protegidas cercanas, manglares, vegetación y al movimiento constante del agua subterránea. Las pruebas en cuerpos de agua más alejados de la comunidad también arrojaron resultados positivos.
De cara al futuro, el principal reto será fortalecer mecanismos de prevención y elevar la conciencia sobre la importancia del acuífero. La cooperativa sostiene que puede seguir con las labores de monitoreo, limpieza y conservación, pero considera necesaria una coordinación más estrecha con autoridades para seguir de cerca el posible impacto de nuevos desarrollos urbanos.
Después de diez años de trabajo comunitario, la protección de los cenotes de Chemuyil sigue siendo la prioridad. El objetivo, remarcan sus integrantes, es detectar cambios a tiempo y evitar que el crecimiento urbano o la mayor afluencia turística dañen un sistema hídrico esencial para la región.
Conclusión
La experiencia de Bejhil Ha muestra que el monitoreo comunitario puede ser una herramienta clave para proteger los cenotes de Chemuyil. Con el turismo en aumento y nuevas obras en el entorno, la vigilancia permanente será fundamental para preservar la calidad del agua y el equilibrio del acuífero.

