En Quintana Roo, decenas de personas han acudido a los centros de atención de compañías telefónicas, principalmente en Cancún, Playa del Carmen y Tulum, para intentar recuperar el servicio de sus líneas luego de que fueran suspendidas por no completar el registro requerido.
La demanda de atención se disparó en las últimas horas y derivó en largas filas, quejas y molestia entre usuarios que, en varios casos, dijeron haber acudido al trámite solo después de quedarse sin servicio. Según los testimonios recogidos en los módulos, las primeras cancelaciones comenzaron el 18 de agosto, lo que obligó a muchos a presentarse entre el miércoles 19 y este jueves 20 para buscar la reactivación de su número.
Molestia por la obligatoriedad del trámite
Entre quienes esperaban ser atendidos había inconformidad por la medida. Algunos usuarios expresaron que consideran innecesario el procedimiento y cuestionaron que se les exija completar un registro para conservar una línea telefónica que ya utilizaban. También dijeron sentir preocupación por el uso y resguardo de los datos personales solicitados durante el proceso.
Crisóforo Díaz, habitante de Tulum, señaló que percibe el trámite como una pérdida de tiempo y puso en duda la finalidad del registro. Además, manifestó desconfianza sobre el manejo que puedan tener las autoridades respecto a la información recabada.
En una postura similar, Gabriel Paz, también residente de Tulum, explicó que decidió realizar el trámite solo después de que su línea fue suspendida, ya que necesita el teléfono para trabajar. Su caso refleja una situación que se repite entre los usuarios: aunque no están de acuerdo con la medida, optan por registrarse para evitar afectaciones en sus actividades cotidianas.
Más trabajo en los módulos de atención
Personal de los centros de atención confirmó que la afluencia aumentó de forma notable en las últimas horas. De acuerdo con los empleados, el proceso avanza con mayor rapidez cuando hay suficiente personal disponible, pero el volumen de solicitantes ha elevado la carga de trabajo y prolongado los tiempos de espera.
La situación se ha concentrado sobre todo en sucursales de Telcel, donde se reportó una mayor concentración de clientes que buscan regularizar su número para evitar restricciones adicionales en el servicio. En algunos casos, la presión por conservar la línea ha llevado a usuarios a completar el trámite pese a su desacuerdo con la medida.
La escena en los módulos refleja un malestar creciente entre quienes consideran que la obligación de registrarse invade su privacidad. Al mismo tiempo, evidencia que muchos han optado por cumplir con el requisito ante el temor de quedarse incomunicados.
Por ahora, el flujo de personas en las sucursales continúa como respuesta a la suspensión de líneas no registradas, mientras persisten las dudas entre la población sobre el destino de los datos proporcionados y sobre el alcance real de la medida en la vida diaria de los usuarios.
Conclusión
La suspensión de líneas no registradas ha generado una respuesta inmediata de usuarios en Quintana Roo, donde la prioridad de muchos es recuperar el servicio, aunque persisten quejas por la obligatoriedad del trámite y dudas sobre la protección de la información entregada.

