La organización ambientalista Selvame MX amplió un amparo contra la construcción de una carretera en el ejido Jacinto Pat, al norte de Tulum, y sostiene que la empresa federal Tren Maya no tendría facultades legales para ejecutar ese tipo de obra.
De acuerdo con el colectivo, el nuevo planteamiento fue presentado ante el Quinto Juzgado de Distrito y centra su argumento en el objeto social y las atribuciones de la compañía creada para desarrollar infraestructura ferroviaria. En esa línea, pide que la autoridad judicial determine si la firma está jurídicamente habilitada para levantar una vía de comunicación de estas características.
El caso ha cobrado relevancia porque la obra se ubica sobre el sistema Sac Actun, una extensa red subterránea de agua dulce considerada sensible por su valor ambiental. Selvame MX afirma además que en la zona no se realizó una evaluación de impacto ambiental adecuada, por lo que cuestiona que la obra haya recibido una exención para ser clasificada como camino de acceso agrícola.
Señalamientos por la continuidad de las obras
El abogado de la organización, Raúl Aldama Gavilán, indicó que la construcción habría continuado pese a que el amparo sigue pendiente de resolución. Según la versión de la agrupación, esto ocurre incluso después de que, a inicios de 2025, la Profepa colocó sellos de clausura en el sitio.
La situación mantiene abierto el debate sobre el cumplimiento de la normativa ambiental y sobre el alcance legal de las medidas cautelares mientras el litigio sigue su curso.
Preocupación por el subsuelo y la selva
Otro de los voceros del colectivo, José Urbina Bravo, advirtió que las cavidades y ríos subterráneos de la zona almacenan reservas importantes de agua dulce. En su opinión, cualquier alteración del terreno podría afectar ese ecosistema.
Selvame MX también cuestiona que el proyecto haya sido descrito como una simple vía de acceso para labores agrícolas, al señalar que la carretera tendría más de 10 metros de ancho y atraviesa una zona de selva. Para el grupo, esas características no coinciden con una obra menor ni con el tipo de intervención que justificaría una exención ambiental.
Mientras el juzgado revisa los nuevos argumentos, el caso vuelve a poner en el centro la tensión entre el avance de infraestructura asociada al Tren Maya y la protección de un entorno ambientalmente frágil en la región de Tulum.
Fuente: Riviera Maya News
Conclusión
El caso ahora depende de la revisión judicial sobre la legalidad de la obra y el cumplimiento de las normas ambientales, en un punto donde convergen la expansión de infraestructura y la protección de un ecosistema frágil en Tulum.

