Tulum atraviesa uno de sus momentos más difíciles para el sector turístico. La Secretaría de Turismo de Quintana Roo reconoció que la ocupación hotelera en ese destino cayó a 15%, el nivel más bajo del que se tenga registro, en un contexto marcado por la presencia atípica de sargazo y por la reducción de frecuencias aéreas hacia el Caribe mexicano.
El dato contrasta con el comportamiento de otros destinos del estado, como Playa del Carmen, donde la ocupación ronda 30%, aunque también se mantiene por debajo de niveles considerados favorables para la operación hotelera. Para la autoridad turística, la caída debe leerse como una señal de alerta para toda la cadena de servicios vinculada al turismo.
Dos factores detrás de la baja
De acuerdo con Bernardo Cueto Riestra, secretario de Turismo estatal, la contracción en la llegada de visitantes responde principalmente a dos elementos. Por un lado, el arribo inusual de sargazo ha modificado las condiciones de playa que normalmente esperan los viajeros nacionales e internacionales. Por otro, algunas aerolíneas han reducido frecuencias hacia la región debido al aumento en los costos del combustible, lo que limita la disponibilidad de asientos y, en consecuencia, la llegada de turistas.
La combinación de ambos factores ha impactado con fuerza a Tulum, uno de los destinos que más creció en años recientes dentro de la oferta turística de Quintana Roo. La caída en la demanda ya tiene efectos directos en la operación de los hoteles: algunos establecimientos han optado por cerrar temporalmente y otros ajustaron sus calendarios para trabajar solo en temporadas de mayor demanda.
Un problema que alcanza a más playas
La presión del sargazo no se limita a Tulum. A finales de julio, la plataforma independiente Sargasso Monitor reportó 11 playas de Quintana Roo con niveles excesivos de esta macroalga, entre ellas zonas de Mahahual y áreas turísticas de Tulum.
El fenómeno vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de los destinos de sol y playa frente a factores ambientales y de conectividad aérea. Para el sector, la temporada actual representa un reto operativo y comercial que obliga a replantear estrategias para sostener ocupación, empleo y servicios en uno de los motores económicos más importantes del estado.
Cueto Riestra planteó que la situación debe servir como llamado de atención para hoteleros y prestadores de servicios, en un momento en que la recuperación de la actividad turística depende no solo de la promoción, sino también de condiciones de playa más favorables y una oferta de transporte más estable.
Conclusión
La ocupación de 15% en Tulum refleja una combinación de problemas ambientales y de conectividad que está golpeando al turismo en Quintana Roo. Para hoteles y prestadores de servicios, el escenario exige ajustes inmediatos mientras se busca contener el impacto en la temporada en curso.

