La temporada de captura de langosta comenzó con un balance alentador para la cooperativa pesquera Vigía Chico, en Tulum, que reporta alrededor de 23 toneladas extraídas desde el arranque de la temporada, el 1 de julio. El resultado, correspondiente al primer mes de trabajo, refleja un inicio mejor al esperado para este sector que depende tanto de las condiciones del mar como de la logística para colocar su producto en el mercado.
De acuerdo con Jorge Alejandro Velázquez, vocal financiero de la cooperativa, el buen comportamiento de las capturas se explica, en buena medida, por el clima favorable que ha permitido sostener la actividad pesquera sin mayores interrupciones. En un entorno donde la pesca suele estar condicionada por el estado del tiempo, el avance registrado ofrece un respiro para las familias que viven de esta actividad.
Ventas estables pese a la baja actividad turística
Otro de los elementos que ha ayudado a mantener el ritmo de la temporada es la estabilidad en los precios de la langosta. Velázquez señaló que, aun con una menor afluencia turística en la región, la comercialización no ha presentado sobresaltos importantes, lo que ha permitido que el producto siga moviéndose en condiciones aceptables para los pescadores.
Este comportamiento resulta relevante para las cooperativas, ya que la langosta suele estar vinculada a circuitos de venta que dependen, en parte, del consumo en destinos turísticos. En ese contexto, sostener precios estables en medio de una baja actividad puede significar una diferencia importante para la economía local.
La carretera a Punta Allen, el principal obstáculo
Pese al inicio positivo, el sector enfrenta una dificultad que preocupa a los pescadores: el deterioro del camino hacia Punta Allen. La mala condición de la vía ha comenzado a complicar el ingreso de compradores a la comunidad, lo que limita la posibilidad de adquirir el producto directamente en el lugar de captura.
Según la cooperativa, algunos comercializadores han dejado de entrar debido a las condiciones del camino. Esa situación no solo encarece y dificulta la compra, sino que también genera incertidumbre entre las familias que dependen de la pesca como principal fuente de ingreso.
El problema vial se suma a los retos habituales de una actividad que requiere transporte oportuno, almacenamiento adecuado y una cadena de comercialización eficiente. Cuando uno de esos eslabones falla, el impacto puede sentirse de inmediato en los ingresos de los pescadores.
Expectativas para los próximos meses
Aun con estas complicaciones, la cooperativa mantiene una visión favorable para lo que resta de la temporada. La expectativa es que el clima continúe acompañando las labores de pesca y que la demanda permita sostener el ritmo de ventas alcanzado en el arranque.
Por ahora, el sector pesquero de Tulum observa con cautela el desarrollo de la temporada: por un lado, hay cifras iniciales que generan optimismo; por el otro, persiste un problema de infraestructura que puede afectar la comercialización si no se atiende. El desempeño de las próximas semanas será clave para saber si este buen inicio puede convertirse en una temporada sólida para la langosta en la región.
Conclusión
El inicio de la temporada de langosta en Tulum deja un balance positivo en producción, pero también expone una problemática estructural: el mal estado del camino a Punta Allen. Mientras el clima favorece la pesca y los precios se mantienen estables, la falta de accesibilidad puede convertirse en el principal freno para que ese buen arranque se traduzca en beneficios sostenidos para las familias pesqueras.

