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López Y Los Bigotes Del Gato Gringo

Con excepción de Lázaro Cárdenas del Río, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León —que eran, el primero, muy patriota; el segundo, muy poderoso y algo cínico y, el tercero, muy cínico y algo poderoso— los gobiernos mexicanos posrevolucionarios han sido del todo hipócritas con el pueblo en cuanto a sus relaciones con Estados Unidos se refiere, y creemos que han hecho bien en no poner el dedo en la llaga charra y cantora de nuestro orgullo, pues la histeria nunca ha sido buena para los mercados.

Como nuestro vecino del norte es extremadamente engreído, en general no le perturba —manera harto diplomática de decir “le vale sorbete”, lo que a su vez es una forma no tan grosera de expresar que le vale otra cosa: ese sustantivo que invocamos los mexicanos, henchidos de tierno amor filial cada 10 de mayo, agregando “solo hay una”— que los presidentes y dignatarios mexicanos hablen de unas totalmente ficticias situaciones de dignidad, igualdad, fraternidad y hasta amistad.

Lo cierto es que las relaciones entre nuestros países son de crudo predominio, abuso y hasta bulling, que económica y geopolíticamente nos toca padecer tranquilos, al igual que la “Tequilera” Lucha Reyes que, como “buena mexicana”, sufría el dolor tranquila. Desde luego, el desprecio hacia México ha tenido diversos tonos según el mandatario estadounidense del que se trate —los presidentes Bush, padre e hijo, como magnates petroleros texanos, tuvieron de las mejores consideraciones hacia nuestro país, originadas sobre todo en los intensos y fructíferos negocios con hidrocarburos, asesorados por el brillante ingeniero politécnico Jorge Díaz Serrano, desde mucho antes de ser nombrado director de Pemex y de llevar a la paraestatal a estar entre las tres mayores petroleras del mundo y al país al mismo sitio en exportaciones; incluso, el sonorense fue socio en empresas de la familia de magnates y presidentes—.

Pero un caso, especialmente lastimero, fue revelado recién por el excéntrico expresidente Donald Trump en su primer acto de campaña de las elecciones primarias republicanas en Nuevo Hampshire: el de su falsa amistad con el actual presidente Andrés Manuel López Obrador. Quizá solo el mandatario mexicano sabía que siempre fue maltratado y extorsionado por el infamante magnate neoyorquino, y que este le permitió la impostura aquella de pregonar que eran grandes amigous, pero allá él si admite la verdad y se relame las heridas, vuelve a mentir —ya lo hizo, de hecho— o sigue jugando al heroico David trenzándose en reyertas y desplantes hasta quizás acabar con la paciencia del educado y aparentemente apacible Goliat yanqui, Joe Biden.

En nota de Forbes México, titulada “Trump se burla del Gobierno de AMLO en su primer evento oficial de campaña”, leemos: (…) se narra como el expresidente presumió de las presiones a las que supuestamente sometió al Ejecutivo de López Obrador para que aceptara el polémico programa ‘Quédate en México’, creado en 2019 y que obligaba a migrantes y refugiados a permanecer en México mientras se resolvían sus peticiones de asilo.

“Trump recordó que, entonces, amenazó a México con aplicar aranceles a todas las importaciones mexicanas si no cumplía con dos condiciones: aceptar el programa ‘Quédate en México’ y usar a miembros de las fuerzas de seguridad para frenar a los migrantes en su camino al norte”. Orden dada, recibida y cumplida.

La amenaza, supone Forbes México, la recibió directamente Marcelo Ebrard Casaubón como representante del presidente mexicano en las pláticas, en su calidad de canciller. La aceptación de López fue expedita, instantánea, vía telefónica, en llamada que supuestamente presenció el poderoso Trump que ahora descaradamente traicionó la confidencialidad de una negociación privada para solazarse con la humillación de su entonces “par” mexicano, en concordancia con el odio que le tiene a nuestro país y del cual —sepan cuantos… sobre todo los quintanarroenses— fue responsable en buen grado nuestro exgobernador Félix González Canto, por no cumplir con la palabra empeñada al entonces presidente mundial del certamen de belleza Miss Universe.

Por fortuna, a los estadounidenses les tiene más o menos sin cuidado que México mantenga excelentes relaciones y una necesariamente limitada por las circunstancias interacción comercial y de cooperación con Cuba —cual debe ser, desde luego y política aparte, entre países hermanos de Latinoamérica, a pesar de los pesares—, apenas trastocadas por el atarantado siervo de Washington Vicente Fox Quesada, con aquel legendario “comes y te vas” espetado por teléfono a Fidel Castro Ruz durante una cumbre internacional en Monterrey, así que no se esperan acciones hostiles por la amorosa recepción que López Obrador le brindó a su homólogo Miguel Díaz-Canel Bermúdez, inevitablemente cuestionada por la derecha reaccionaria pero también por los defensores de los derechos humanos que rechazan a la dictadura más larga de la historia, ejercida por el comandante cubano y sucedáneos.

El problema no está en esos rituales tradicionales y más bien intrascendentes —salvo para la obtención de materiales pétreos para la construcción del Tren Maya—, que son apenas un tirón a los bigotes del viejo y salvaje gato imperialista. Le tiran de un pelo, y el felino norteamericano gruñe bajito, a penas más que ronronea, tuerce un poco el hocico y suelta un leve manotazo, sin sacar las temibles garras, pero la reacción, si de plano ya lo molestan con mucha frecuencia y creciente intensidad, bien pudiera ser de pronóstico reservado.

Ya no fue un juego a la comidita y el té entre países “comadres” que los estadounidenses perciben como dictaduras bananeras, sino una política económica guiada por la obsesión presidencial por Pemex, cuya defensa a ultranza ha dejado innumerables flancos desprotegidos en nuestra economía y una carga financiera más ingente que cualquier deuda.

Leímos en Forbes México: “La solicitud de Estados Unidos de consultas para la solución de controversias con México en el marco del T-MEC por la política energética del presidente Andrés Manuel López Obrador genera desconfianza e incertidumbre a la economía mexicana, afirmó Juan Carlos Machorro, socio a cargo de la práctica transaccional de la firma Santamarina y Steta”. Este corporativo jurídico internacional mexicano no da paso sin huarache.

Esto sí que es grave.

HELADA MEDRINA

En la “mañanera” de este lunes 13 de febrero participó la gobernadora quintanarroense Mara Lezama. Hizo, ante el presidente López Obrador, cuyo equipo presentaba avances y objetivos del tramo 5 del Tren Maya, un amplio recuento de los beneficios que traerá la obra al estado, la región, el país, e incluso las naciones con las que tenemos en común el legado de la gran cultura maya y sus fascinantes vestigios arqueológicos.

Huelga decir que la concepción del gobierno y desarrollo de la entidad coinciden en gran medida con las que propugna el mandatario federal para el país, pero, como hemos señalado, Mara tiene el tino de no descuidar la muy particular dinámica económica, social e implícitamente política del Caribe mexicano, justipreciando el papel de todos sus actores, pero con planteamientos fuertemente orientados hacia lo social y a la inclusión de los más necesitados. Lo expresó muy claro:

“Estos son proyectos fundamentales para el desarrollo de nuestro estado, para lo cual, con el consenso de generar bienestar y cerrar brechas de desigualdad, estamos construyendo un nuevo acuerdo para el bienestar y el desarrollo de Quintana Roo, al cual se están sumando todos los sectores, desde las autoridades mayas, líderes sociales de comunidades originarias, hasta hoteleros, comerciantes, trabajadoras, trabajadores, grupos de mujeres, inversionistas… todas y todos con una convicción de que no podemos considerar un éxito una industria turística millonaria cuando está rodeada de pobreza y precariedad salarial y, por tanto, no puede haber progreso sin justicia.

“Con el tren vamos a hacer justicia, vamos a cortar las brechas de desigualdad. Este nuevo acuerdo que tiene como brújula al humanismo mexicano y al principio de que por, el bien de todos, primero los pobres.

“Sí: sabemos señor presidente que orientar los destinos de esos distintos intereses de la sociedad, sobre todo los económicos, hacia el bienestar social no es sencillo: estamos enfrentando en nuestro estado también algunas resistencias, fuerzas que se oponen al mandato popular y no quieren dejar sus privilegios.

“Y le quiero decir que su ejemplo, señor presidente, ha sido determinante para no claudicar en nuestras convicciones y seguir luchando por los intereses del pueblo. No queremos inversiones que solo extraen la riqueza de Quintana Roo, pues el principal destino turístico del mundo tiene que tener a la población mejor alimentada, con la mejor educación y el mejor sistema de salud del mundo entero.

“También es justo reconocer que, pese a esas resistencias, hemos encontrado un amplísimo consenso social para trabajar unidos y unidas por una profunda transformación en Quintana Roo”.

LA DICHA INICUA…

Hoy que se celebra el Día Mundial de la Radio, a Mara Lezama, que se formó en más de un sentido ante un micrófono con singular éxito como periodista de denuncia ciudadana y gestión social, seguramente le tocó celebrar con tamales de chipilín en el Palacio Nacional. El presidente, como siempre, la trató con las máximas consideraciones y ella se sentía, a las claras, como en casa.

GRILLOGRAMA

Cálida celebración…

Tú me dirás si lo viste:

No solo fue cortesía

Pues la góber se sentía

Como pájaro en alpiste

columnacafenegro@gmail.com

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