La reciente reducción de vuelos hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto reabrió un debate político y turístico en Quintana Roo: si la terminal debe seguir asociada al nombre de Tulum. El regidor y empresario Fernando Barbachano planteó retirar esa referencia, al considerar que la conectividad aérea deteriorada está afectando la imagen del destino, aunque la terminal no se ubica en ese municipio.
La discusión surge en un contexto de ajustes de aerolíneas nacionales y extranjeras, así como de una baja importante en el tráfico internacional reportada por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). En ese escenario, Barbachano sostuvo que Tulum no debería cargar con el costo reputacional de un aeropuerto que, además de estar fuera de su territorio, ha perdido varias frecuencias.
Un aeropuerto con nombre polémico
El señalamiento principal del concejal es que la terminal está en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, a más de 30 kilómetros de la zona turística de Tulum. Según su postura, mantener el nombre actual puede confundir a los viajeros y afectar la percepción del destino cuando la experiencia de llegada no coincide con lo que sugiere la marca aeroportuaria.
Barbachano, quien también fue director de Turismo de Tulum, afirmó que llamar a la terminal “Aeropuerto Internacional de Tulum” representa un problema para la reputación local. Sin embargo, hasta ahora no se ha informado de algún procedimiento formal para modificar la denominación oficial, por lo que se trata de una propuesta política y no de una decisión en curso.
Menos vuelos y menos pasajeros
Las críticas aparecen en medio de una contracción notable en la actividad aérea. De acuerdo con la AFAC, las operaciones internacionales del aeropuerto pasaron de 301 en agosto de 2025 a 109 en agosto de 2026, lo que equivale a una reducción anual de 63.8%. En ese mismo periodo, la caída en pasajeros internacionales fue de 76.4%.
Los propios datos de la terminal también reflejan una baja reciente: en septiembre de 2026 registró 4 mil 26 pasajeros internacionales, frente a los 7 mil 572 de agosto. Aunque las cifras muestran un descenso claro, no permiten por sí solas explicar las causas exactas de la disminución.
Aerolíneas ajustan sus rutas
En paralelo, varias compañías han anunciado cambios en su operación. Aeroméxico suspendió temporalmente sus vuelos desde el 30 de septiembre de 2026. Volaris informó que dejará de volar a esta terminal a partir del 7 de enero de 2027. American Airlines también confirmó recortes: suspenderá su conexión con Miami desde el 5 de enero de 2027 y dejará de operar la ruta a Los Ángeles, aunque mantendrá Dallas-Fort Worth.
Estos ajustes reducen las opciones para los viajeros, en especial en el mercado internacional, y refuerzan la discusión sobre la estabilidad de la conectividad aérea de Tulum.
Persiste la expectativa de recuperación
A pesar del escenario adverso, autoridades y operadores sostienen que parte de las suspensiones responde a estrategias comerciales de temporada baja. Grupo Mundo Maya informó que Air Canada, WestJet y Air Transat reanudarían operaciones a partir del 24 de octubre como parte de la temporada turística de invierno.
Además, la Secretaría de Turismo federal anunció conexiones estacionales con Montreal, Toronto, Calgary y Quebec, en Canadá, y con Newark, en Estados Unidos, a través de cuatro aerolíneas. El Gobierno de Quintana Roo también reportó 24 vuelos adicionales de Mexicana de Aviación previstos para diciembre de 2026 y parte de enero de 2027.
Si se concretan, esas rutas podrían ayudar a una recuperación parcial, aunque no borrarían la caída registrada en los últimos meses. En ese contexto, el debate sobre el nombre del aeropuerto se suma a otro más amplio: la capacidad de Tulum para sostener su atractivo turístico cuando la conectividad aérea atraviesa una etapa de ajustes.
Conclusión
La discusión sobre el nombre del aeropuerto refleja un problema de fondo: la conectividad aérea de Tulum enfrenta presión por recortes de rutas y menor tráfico internacional, mientras autoridades y aerolíneas esperan una recuperación parcial en los próximos meses.

