Tulum, Quintana Roo. A pocos días de la celebración del World Wellness Weekend, el regidor Jorge Alberto Portilla Manica volvió a poner sobre la mesa un tema que preocupa a autoridades y sector empresarial: el modelo de desarrollo de Tulum. En una reunión del Consejo Coordinador Empresarial, sostuvo que el destino ha crecido más rápido en servicios turísticos que en infraestructura pública, y que ese desequilibrio ya está afectando su competitividad.
De acuerdo con el funcionario, el municipio enfrenta una combinación delicada: una oferta turística excesiva y una demanda que no ha crecido al mismo ritmo. Bajo ese escenario, afirmó, la ciudad se ha vuelto más barata de lo deseable para un destino de su perfil, al tiempo que arrastra carencias básicas que limitan su consolidación como polo turístico de mayor valor.
El llamado a cambiar el modelo
Portilla planteó que Tulum necesita revisar su estrategia de crecimiento y apostar por un esquema con menor densidad, mejores servicios y una oferta enfocada en la calidad. A su juicio, no basta con seguir ampliando la capacidad hotelera o de hospedaje si al mismo tiempo no se fortalecen servicios esenciales como salud, movilidad y atención para residentes y visitantes.
En su intervención, insistió en que el debate ya no debe centrarse solo en atraer más turismo, sino en garantizar condiciones urbanas y sociales que permitan sostenerlo. Esa visión, dijo, implica dejar atrás una lógica basada únicamente en la rentabilidad inmediata y avanzar hacia una planeación más ordenada.
Preocupación por las rentas vacacionales
Uno de los puntos que el regidor destacó fue el crecimiento de las rentas de corta estancia. Según expuso, en Tulum existe una sobreoferta de más de 20 mil habitaciones en este segmento, una cifra que calificó como desordenada y difícil de absorber por el mercado actual. Aunque no ofreció un balance detallado sobre ocupación o impacto económico, sí advirtió que el fenómeno ha dejado a las autoridades con consecuencias urbanas y de servicios que no fueron previstas.
El funcionario señaló además que muchos de los desarrollos vinculados con ese crecimiento ya fueron vendidos por quienes los impulsaron, lo que deja al municipio con la tarea de responder a los efectos de una expansión que, a su juicio, no estuvo suficientemente planificada.
Infraestructura y salud, las pendientes
Más allá del debate turístico, Portilla subrayó que Tulum necesita infraestructura pública capaz de acompañar su crecimiento. Entre los pendientes mencionó de forma explícita la necesidad de fortalecer los servicios médicos, tanto para la población local como para los visitantes. Para él, la consolidación del destino no depende solo de su atractivo natural o de su posicionamiento internacional, sino también de la capacidad institucional para atender emergencias y necesidades básicas.
El planteamiento se suma a una discusión recurrente en destinos de rápido crecimiento en el Caribe mexicano: cómo equilibrar inversión privada, expansión urbana y bienestar social sin comprometer la calidad de vida ni la experiencia turística.
En ese contexto, el llamado de Portilla busca abrir un debate sobre el futuro de Tulum en un momento en que el municipio sigue ganando visibilidad, pero también enfrenta presiones crecientes por la falta de planeación urbana y la saturación de algunos segmentos del mercado.
Conclusión
El caso de Tulum refleja la tensión entre crecimiento turístico e infraestructura urbana. La discusión ya no solo pasa por atraer más visitantes, sino por garantizar que el destino pueda sostenerlos con servicios, planeación y calidad de vida.

