La celebración del Día Mundial del Pescador, el 26 de enero, es una oportunidad para reflexionar sobre las dificultades que atraviesan los hombres y mujeres que dependen del mar para su sustento. Esta situación es especialmente difícil para los pescadores de Punta Allen, en Tulum, quienes viven una crisis económica que afecta gravemente a las comunidades costeras.
Jesús Pereira, encargado del área de producción de la cooperativa pesquera Vigía Chico, destacó que la crisis en las ventas de productos del mar y la constante caída de los precios están haciendo más difícil la supervivencia de más de 70 pescadores que forman parte de la cooperativa. A pesar de ser un referente nacional e internacional en pesca artesanal sustentable de langosta, la falta de rentabilidad está obligando a muchos a buscar alternativas para complementar sus ingresos, siendo el ecoturismo una opción emergente.
Pereira explicó que, aunque la pesca sigue siendo la base de la economía local, los bajos precios y la escasa rentabilidad han puesto en riesgo el futuro de muchas familias. En respuesta, los pescadores han diversificado su actividad ofreciendo ecoturismo dentro de la reserva de la biosfera Sian Ka’an, un esfuerzo que les ha permitido generar ingresos adicionales, pero que no reemplaza la importancia de la pesca para su sustento.
La falta de apoyo, los precios bajos y la escasa valorización de esta actividad ancestral están empujando a los pescadores a replantearse su futuro. Sin embargo, los pescadores de Punta Allen no pierden la esperanza y continúan luchando por preservar su tradición y garantizar la sustentabilidad de los recursos marinos para las futuras generaciones.

